Javier Martínez renuncia a Manal

El baterista Javier Martínez dio por cerrada cualquier posibilidad de reunir a los miembros históricos de Manal, tras el fallido anuncio de un concierto previsto para esta noche en el Teatro Gran Rex, al pedir que “no cuenten más” con él para un proyecto de ese tipo y destacar que “no hay ganas de seguir”.

“Lo que tenía para decir es que no cuenten más conmigo para el túnel del tiempo.

Basta. Doy por cerrado el tema.

Es un gasto de energía muy grande.

Además, contra lo que muchos pueden llegar a pensar, tengo mucho para decir todavía, mucho en el tintero para seguir adelante”, manifestó Martínez a Télam, quien también anunció que trabaja en un nuevo disco junto a su banda, integrada por Marcelo Roascio en guitarra y Clavito Actis en bajo.

Tras una reunión en una fiesta privada del trío que sentó las bases del blues en la Argentina, a instancias del empresario Jorge “Corcho” Rodríguez, que quedó documentado en un DVD y un libro de fotos, se había anunciado un concierto público en el Teatro Gran Rex del grupo conformado por Martínez, el guitarrista Claudio Gabis y el bajista Alejandro Medina.

Sin embargo, a los pocos días de la confirmación de la fecha, un escueto comunicado de la producción informó la cancelación del recital bajo el argumento de “problemas de agenda”.

Ocurre que, de acuerdo a los testimonios de sus protagonistas, el encuentro no llegó a concretarse debido a diferencias en los términos contractuales con la productora, lo cual complicó las negociaciones.

Tras abrir el fuego de la charla con esta agencia con su anuncio, Martínez dio su punto de vista sobre lo ocurrido, fijó su postura a futuro y anticipó que trabaja en un nuevo disco, en donde habrá una canción muy especial referida al significado de la palabra Manal, de acuerdo a una revelación tardía que tuvo el propio músico.

Télam: ¿Qué podría decir de esta reunión fallida de Manal?

Javier Martínez: Como todo en la vida, hay un momento, una gente y un lugar.

Eso se grabó, se fijó y además fue parte de un momento fundacional al que parece que siempre se quiere volver.

Todos los rituales apuntan a recrear ese momento en que todo empezó.

Eso pasa hoy con Manal. El hombre no puede vivir sin mitos.

Hoy el comienzo del rock nacional es un mito pero cuando estaba sucediendo se reían de nosotros.

Ahora que el rock nacional se impuso, lo convirtieron en un mito y se supone que nosotros somos los 12 apóstoles que tenemos que predicar el Evangelio.

Esto no es así, muchachos. No es una religión, es música.

T.: ¿Siente que esas cosas frenan su carrera?

J.M.: Me molestan.

Es una rémora pero no alcanza para frenar la evolución de la música ni nuestra carrera.

Hay un deseo del público que piensa que se va a encontrar con algo, pero no es así porque esos tipos ya no son los que eran.

Hay un oficio, una capacidad, una memoria y un saber hacer que permiten recrear, pero no es lo mismo.

Creer eso es una fantasía alocada porque la magia no se va a recrear sólo porque tres tipos se junten.

Se puede producir algo parecido, pero no es la magia original.

Entonces, no sirve y tira para atrás.

T.: También hay un reclamo de gente que nunca pudo verlos.

J.M.: Yo toqué en la discoteca Barbarella, en Palma de Mallorca, y tres años antes había tocado ahí Jimi Hendrix Experience.

Una lástima pero, ¿qué querés que haga? Si vos tuviste una novia a los 15, ¿la irías a buscar?

Te vas encontrar otra persona, no a esa jovencita. Es decir, no se puede hacer eso, es irreal y tonto.

T: ¿En qué contexto se dieron las otras reuniones?

J.M.: Esos revivals son generados por empresarios.

Nunca fue el impulso de ninguno de nosotros.

Yo fui muchas veces a España, en donde vive Claudio Gabis, y nunca me invitó a tocar.

Medina me llamó una vez para hacer un show en el Roxy, pero había sido una propuesta de la gente del lugar. Y la reunión de 1980 fue igual.

El impulso original se dio la primera vez, pero después fueron propuestas de empresarios, entonces no es algo real.

T.: ¿Cómo se dio el último encuentro? ¿Lo disfrutó?

J.M.: Yo tenía la expectativa de trabajar con el “Corcho” Rodríguez y fue una negociación.

Yo no quería volver atrás con el trío pero me lo pidió, me dijo que era algo puntual, sin público, y lo acepté.

La pasé bien y hasta me sorprendió, fue interesante.

Pero cada uno tiene su carrera, su vida, su familia.

Cuando “Corcho” propuso armar algo, yo pedí dos años para seguir con mi carrera, y ahora que se había cumplido ese plazo, acepté hacerlo sin firmar ningún contrato, porque había dado mi palabra.

T.: ¿Hubo un apuro en anunciar el show del Gran Rex cuando todavía no estaba del todo acordado?

J.M.: Probablemente. Mi palabra vale.

Como yo había dado mi palabra, estaba dispuesto a hacerlo.

Pero hubo algunas desinteligencias con alguno de los tres y la producción se cansó.

T.: ¿Ahora piensa darle impulso a un nuevo disco?

J.M.: Estoy terminando de preparar un disco con una historia muy particular.

Me gusta mucho leer, tengo una voracidad intelectual.

Un día me metí en una biblioteca y pedí el Espasa Calpe para buscar la palabra Manal.

Nosotros le habíamos puesto ese nombre a la banda pensando que era una palabra inventada.

En La Cueva solíamos decir “¿Cómo viene la mano? La mano viene Manal”.

Pero resulta que descubrí que es un instrumento de labranza que proviene del norte de España, de la cual proviene mi familia, con lo cual el sincronismo es increíble.

En base a esa coincidencia tan significativa escribí una letra y le puse de título “El factor invisible”, como una especie de eufemismo del destino.

Es lo que rige la vida. ¿Qué me llevó a mí a buscar en el diccionario una palabra que pensaba que no existía?

Existe, me encanta su significado y encima viene del norte de España.

La canción tiene un estilo como los rocanroles de los años 50.

Esa estructura de temas como los de Little Richard o Carl Perkins.

Y la tapa del disco seguramente será una foto de ese instrumento de labranza. También habrá una versión de “Quedan los artistas”, de Enrique Pinti.

Calculo que el mes que viene empezamos a grabar.

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