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Marcelo Ramal presentó proyecto contra la reforma educativa

By on agosto 30, 2017 0 224 Views

El legislador, candidato a diputado nacional por el Frente de Izquierda, presentó en la Legislatura porteña una declaración de rechazo de la reforma educativa que promueven Larreta y Macri.

La reforma educativa de Larreta-Macri responde a las exigencias de la Ocde y el Banco Mundial para adaptar la escuela secundaria a la precariedad y descalificación del mercado laboral.

Elimina 5to año y lo reemplaza por trabajo precario que permitirá a los empleadores despedir mano de obra con derechos laborales para que su trabajo lo realicen jóvenes de manera gratuita.” afirmó Ramal.

Ramal llamó “a los estudiantes y docentes a organizarse contra esta reforma que representa un ataque a la educación similar al que significó la Ley Federal de Educación menemista que produjo en los 90’ la destrucción de la escuela secundaria”

Amanda Martin, secretaria adjunta del gremio docente Ademys agrego: “El “emprendedurismo” es una figura publicitaria que consagra un sistema de tercerización del trabajo a gran escala, el reemplazo de docentes por la figura de “facilitador” que pone en riesgo las conquistas laborales establecidas en el estatuto docente; la educación a distancia que quiebra el proceso educativo democrático e integrador en el aula y la degradación de contenidos pedagógicos en línea con lo que ya ocurre con la Nueva Escuela Secundaria (NES)”.

Declaración

La Legislatura de CABA expresa su rechazo a la reforma educativa que impulsa el Gobierno de la Ciudad en línea con los papers de la OCDE y el Banco Mundial para la escuela secundaria (nivel medio) ya que implica la adaptación de la educación al servicio de las necesidades de un mercado laboral caracterizado por la descalificación y precarización de la fuerza de trabajo incluyendo: la eliminación del 5to año para reemplazarlo por pasantías en fábricas y empresas; el fomento al emprendedurismo, una figura que consagra un sistema de tercerización del trabajo a gran escala, el reemplazo de docentes por la figura de “facilitador” que pone en riesgo las conquistas laborales establecidas en el estatuto docente; la educación a distancia que quiebra el proceso educativo democrático e integrador en el aula y la degradación de contenidos pedagógicos en línea con lo que ya ocurre con la Nueva Escuela Secundaria (NES).

Fundamentos

El gobierno de la Ciudad ha dado a conocer un proyecto de reforma de la escuela secundaria que implica un golpe demoledor a su carácter científico y pedagógico. El mismo se implementaría a partir del 2018 en 16 escuelas y se extendería a 44 a partir de 2019.

Siguiendo el mismo objetivo de las reformas iniciadas bajo el menemismo, lo que se pretende es adaptar la educación a un `mercado laboral` caracterizado por la descalificación y degradación de la fuerza de trabajo. Por eso no es casual que el proyecto coincida con la gran iniciativa que el gobierno tiene en carpeta para después de las elección, a saber, la aprobación en el Congreso de una reforma laboral similar a la que se acaba de aprobar en Brasil, que retrotrae las relaciones laborales al siglo XIX.

Las permanentes alusiones a la `sociedad del futuro` buscan ocultar que estamos ante un retroceso histórico de magnitud.

Lo que distingue a este proyecto de iniciativas parecidas del pasado, es que va más a fondo en su objetivo de subordinar la educación a las necesidades de las empresas.

Así, se llega al extremo de eliminar el quinto año de la actual escuela secundaria, al menos en su función actual. En su lugar se constituirá un “año integrador y formativo del más allá de la escuela”.

El mismo tendrá la siguiente estructura: “el 50% del tiempo escolar destinado a la aplicación de los aprendizajes en empresas y organizaciones según los talentos e intereses de cada uno”. Y el otro“50% del tiempo escolar destinado al desarrollo de habilidades y proyectos relacionados al emprendedurismo”.

La eliminación del quinto año tal como lo conocemos en la actualidad y su reemplazo por `cursadas` en las fábricas y empresas conduce a las “pasantías” que Macri quiere reimplantar con su reforma laboral.

Ya bajo el menemismo las pasantías fueron usadas para reemplazar trabajadores bajo convenio por nuevos trabajadores precarizados, sin derechos laborales de ningún tipo y salarios esencialmente menores.

Su pretendido propósito pedagógico quedó en la nada, salvo que se le otorgue ese carácter a un trabajo rutinario realizado bajo la disciplina del capataz. Bastó que frente a tales abusos el Congreso ponga algunos límites a las patronales para que éstas pierdan todo interés en tomar pasantes.

Bien visto, este nuevo proyecto es una vuelta de tuerca más en la política de descalificación de la educación secundaria. Recordemos que en el 2013, bajo el paraguas de la llamada Ley Nacional de Educación aprobada por el kirchnerismo con Filmus como ministro de Educación, en la Ciudad se eliminaron más de 40 orientaciones con su correlato en la desaparición de materias fundamentales.

Otra vez la alusión a la `sociedad del futuro` fue la alegoría usada para sustraerles a los estudiantes conocimientos avanzados de Historia, Matemática, Filosofía y otras materias y contenidos claves. No se equivocaron los estudiantes y docentes cuando denunciaban que Macri y Rodríguez Larreta quieren una `sociedad del futuro`… descalificada.

Todo el proyecto dado a conocer va en esa dirección. A la eliminación del quinto año para transformarlo en un reducto de las empresas y a los estudiantes en mano de obra barata e incluso gratuita, se le debe sumar que toda la estructura de la actual escuela secundaria sufrirá un golpe demoledor. Se dividirán los primeros cuatro años en dos ciclos, llamado uno “ciclo básico” y el otro “ciclo orientado”.

Cada uno de estos ciclos son considerados “unidades académicas” con promociones independientes.

Por esta vía –aunque el proyecto no lo dice– se concluye en títulos intermedios aún más descalificados.

Por ejemplo, en vez de jóvenes con títulos secundarios los habrá con un título de “ciclo básico”.

Se ocultará la deserción actual en la escuela secundaria, que alcanza niveles enormes, diplomando a quien deserte al concluir segundo año.

Otro cambio en la estructura curricular será el pasaje de disciplinas a “áreas”. Estas serían tres: sociales y humanidades, naturales y tecnología y comunicación y expresión.

Aunque la información oficial no explica qué ocurrirá con las actuales materias, debemos sospechar que por el sesgo claramente descalificador podrá ejecutarse un recorte de alcance similar al efectivizado en el 2013.

La descalificación del proceso pedagógico y por lo tanto de los estudiantes, abarca a los docentes que sufrirán de manera específica y agravada esta política. Es lo que plantea esta verdadera reforma anti-educativa al establecer que sólo el 30% de clase estará a cargo de un docente, mientras el otro 70% consistirá en el uso de plataformas y cuadernillos, mediado por la tecnología, bajo la figura de un “facilitador”. ¿Pero el “facilitador” tendrá la calificación de un docente y realizará su tarea bajo el amparo de los derechos que establece el actual Estatuto Docente? Aunque la propaganda oficial no se detiene en estos `detalles`, es legítimo pensar que la respuesta es negativa. No podemos pasar por alto que la alusión a la “tecnología” abre la puerta a la llamada educación a distancia, cuya aplicación hasta el momento se limita a la educación superior. La educación a distancia, por su propia naturaleza, le resta al estudiante y al docente la interconexión de un proceso pedagógico democrático e integrador.

Estas reformas, basadas en los papers del Banco Mundial y exigidas por la OCDE para que Argentina pueda ingresar al organismo dirigido por los países imperialistas, son justificadas por sus mentores bajo el precepto de que la educación debe ir de la mano con el `mundo del trabajo`. Esto se puede ver en los textos elaborados por el gobierno y por varias fundaciones financiadas por los capitalistas, que están plagados de quejas sobre la “falta de mano de obra calificada”.

Se llega al extremo de afirmar que ésta sería la causa que retrasa el crecimiento del país, demora la llegada de las inversiones y la creación de los puestos de trabajo.

El embellecimiento al capital es de tal magnitud que se presenta la realidad de manera exactamente invertida. Así, el desocupado no sería una víctima del capital que necesita de un ejército de reserva para bajar los salarios, sino que el desocupado debe su condición a la falta de esfuerzo en su propia formación.

Se oculta que la desocupación tiene raíces intrínsecas al capitalismo, que se agrava en su fase de declinación histórica, para colocar la responsabilidad en la clase obrera y la juventud. Y que en Argentina el proceso es exactamente al revés.

Para justificar esta posición interesada se citan estadísticas que muestran que la desocupación es menor en las personas que alcanzaron niveles superiores del sistema educativo, pero no dicen que las tareas que realizan están por debajo de su propia calificación, que bien podrían ser asumidas por otros trabajadores.

Bajo el capitalismo el desarrollo científico y técnico adquiere una forma contradictoria. Por un lado, reclama un cuerpo reducido de personal altamente calificado, cuya misión es promover nuevos desarrollos, investigaciones y avances técnico-científicos.

Pero por el otro condena a la inmensa mayoría de la población a trabajos rutinarios y descalificados, transformando a la fuerza de trabajo en un apéndice de la máquina.

La descalificación relativa (en relación a los conocimientos científicos y técnicos del momento) de la fuerza de trabajo que impone el capital en el proceso productivo se traduce luego en el la descalificación de la propia educación.

La reforma laboral antiobrera que el gobierno tiene en carpeta y esta reforma anti-educativa son dos caras de la misma moneda. La sustitución de una educación científica e integral por el suministro de “habilidades blandas”, como eufemísticamente se utiliza en los textos oficiales, apunta en esa dirección.

Esto permite interpretar adecuadamente los discursos recurrentes de Macri sobre la necesidad de la “educación permanente”, pues las “habilidades blandas” se modifican con pequeños cambios en el proceso productivo.

Es el capitalismo el que impone un freno a la educación y no al revés, como pretenden hacernos creer los propagandistas de la OCDE y el Banco Mundial. Es que el capital impulsa el desarrollo científico y técnico no como un fin en sí mismo sino como un medio para incrementar su tasa de beneficio.

En tanto y en cuanto el capital tiene como fuente única para valorizarse la explotación de la fuerza de trabajo, actúa como freno al desarrollo científico y técnico que de generalizarse terminaría sustituyendo al trabajador.

Denunciamos que la reforma anti-educativa del Gobierno de la Ciudad tiene una finalidad descalificadora, hecha a la medida de las empresas. De aplicarse representará un nuevo golpe a la educación, de un nivel igual o mayor al que significó la Ley Federal de Educación menemista que produjo en los 90` la destrucción de la escuela secundaria.

Desde el Frente de Izquierda llamamos a los estudiantes, docentes y al conjunto del pueblo trabajador a debatir los alcances reaccionarios que tiene la política oficial y oponerle un programa y acción de lucha.

Por lo expuesto solicitamos la aprobación de la presente declaración.

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