Las ideas que presentaron los vecinos en la Ciudad

Algunas de las propuestas tienen que ver con la zona en la que viven y otros son aplicables en toda la Capital.

De paneles solares a un circuito aeróbico, todos serán llevados a cabo por el Gobierno en 2018.

Presentaron ideas para mejorar sus barrios y las votaron miles de vecinos de la Ciudad.

Vecinos participativos: Fernando Pranteda, Romina Pizzoni, Gastón Gramajo y José Luna, los creadores de cuatro de las iniciativas que se concretarán en 2018.

Si pudiera hablar con alguien. Explicarle cómo la luz cambiaría la plaza. Si pudiera…”, pensaba José Luna cada vez que caminaba por los senderos de las Barrancas de Belgrano.

A principio de año en una reunión con los referentes de su comuna pasó de la reflexión a la acción.

Agarró un papel y escribió una propuesta: instalar paneles de energía solar para abastecer las luminarias.

Su idea fue una de las más populares dentro del programa BA Elige, una instancia gubernamental para que los porteños presenten proyectos para mejorar sus barrios.

Más de 26.000 personas votaron para definir las 230 propuestas ganadoras.

Las ideas están distribuidas a lo largo de las 15 comunas. Costarán, entre todas, 500 millones de pesos y estarán incluidas en el Presupuesto que votará la Legislatura porteña para que sean ejecutadas en 2018.

Fue la primera vez que se hizo aquí y mostró un boceto de la Ciudad que aspiran tener los porteños.

Presentaron ideas para mejorar sus barrios y las votaron miles de vecinos de la Ciudad.

José Luna: Vecino que presentó una idea para colocar paneles solares en Barrancas de Belgrano.

Quiero que genere un efecto contagio. Ojalá llegue a más plazas de la Ciudad, al interior. Es una forma barata de embellecerlas y darles más seguridad de noche

José Luna

“Tengo 80 años y en esta etapa quiero dejar algo. Para mi esposa y mis hijos es un orgullo que mi idea haya sido elegida.

Pero voy a estar tranquilo recién cuando la vea realizada”, dice. BA Elige arrancó el 1 de abril. Durante un mes los vecinos pudieron presentar sus propuestas. En mayo la gente apoyó hasta diez iniciativas.

Entre junio y julio el Gobierno porteño definió cuáles de esas iniciativas eran factibles.

Y a fines de agosto se abrió la votación, que estuvo habilitada a través de la web oficial y las redes sociales del Gobierno, más el 147 y las sedes comunales. Luna seguía entonces los comentarios que otros hacían a su propuesta:

“Los que dicen que es caro se quedaron 30 años atrás. Los valores bajaron muchísimo, además un panel solar no necesita mantenimiento. ¿Sabés el ahorro que es eso?”. Él sabe: es especialista en acero e ingeniero militar.

El abastecimiento de energía a través de paneles solares no es inédito en Buenos Aires.

A fines de los 70, Japón donó relojes solares Seiko. Cincuenta y cinco lograron sobrevivir al vandalismo y en 2014 fueron restaurados. Arriba de los relojes hay un pequeño panel solar.

Más cerca en el tiempo, en agosto, dos estaciones del Metrobus 9 de Julio incorporaron esta tecnología.

“Antes se pensaba que era una cuestión para instalar en las montañas o en el desierto. Ahora los paneles están en medio de la Ciudad”, agrega.

La reconversión de la iluminación en Barrancas de Belgrano -su sugerencia- tendrá un costo, fijado por el Gobierno porteño, de 200 mil pesos.

El circuito de Parque Avellaneda va a estar marcado, contará con iluminación y bebederos

Gastón Gramajo

El 18% de los vecinos presentó iniciativas sobre parques y plazas. Dentro de ese grupo también está la propuesta de Gastón Gramajo, empleado bancario, runner y entrenador deportivo, quien planteó construir un circuito aeróbico de tres kilómetros en el interior de Parque Avellaneda.

El costo está definido en 11 millones de pesos. “Va a estar marcado cada 100 metros, con iluminación, bebederos y postas para hacer ejercicio.

En algunos tramos la idea es que tenga piso de solado sintético para cuidar las articulaciones de los corredores”, explica Gramajo, de 45 años.

El Parque Avellaneda es uno de los pulmones verdes más grandes de la Ciudad y un circuito de esas características “va a beneficiar a todos los vecinos de Mataderos, Villa Luro, Parque Avellaneda, Flores y Floresta que se entrenan ahí”, agrega.

Presentaron ideas para mejorar sus barrios y las votaron miles de vecinos de la Ciudad

Romina Pizzoni. Su idea consiste en otorgar puntos y beneficios a los vecinos que separen la basura reciclable de la orgánica.

Se me ocurrió que se les podía dar algún tipo de beneficio y que retribuirlos podía funcionar como un incentivo para que otros reciclen.

Romina PIzzoni

Romina Pizzoni tiene 33 años, es tucumana, pero hace cinco vive en Villa Urquiza.

Es analista de sistemas en la UTN y, cuando estudiaba, tuvo que presentar un trabajo práctico, que desencadenó, dos años más tarde, una contribución concreta en la vida en la Ciudad.

“Me encanta reciclar. Incluso me compré un tacho especial para separar la basura. Todo lo llevo a un punto verde, a dos cuadras de mi casa”, dice. Un día, haciendo la fila para dejar sus reciclables, percibió que eran varios los que se tomaban ese trabajo.

“Se me ocurrió que se les podía dar algún tipo de beneficio y que retribuirlos podía funcionar como un incentivo para que otros reciclen”. Plasmó entonces su idea en la facultad.

Creó un software donde sumar y canjear los puntos. Sacó 10.

Su profesor la felicitó y le insistió en proponerlo al Gobierno de la Ciudad.

Recién cuando apareció la instancia BA Elige encontró el lugar para exponerla.

La propuesta consiste en implementar un sistema de puntos, que se active cada vez que alguien lleve algo reciclable a un punto verde. En función de su aporte (será pesado en una balanza), se sumarán puntos, que después se podrán canjear por descuentos en negocios o en impuestos. La implementación cuesta, según el Gobierno porteño, cinco millones de pesos.

A la altura de Thompson, Pedro Goyena es doble mano, los autos pasan a velocidad y es muy difícil avanzar para el peatón. Por eso es necesario un semáforo.

Fernando Pranteda

La mayoría de las propuestas fueron razonables, pero también hubo pedidos insólitos. Como que se hiciera un monorriel en el medio de la General Paz o que se construyeran aerosillas que unieran Liniers con Constitución.

Un vecino quería una ciclovía de una cuadra que pasara por la puerta de su casa, cuando en la calle paralela ya había una.

Y otro sugirió que hubiese robots para asistir a personas discapacitadas. Por impracticables, 5.205 ideas fueron desestimadas.

La de Fernando Germán Pranteda, de 22 años, fue incluida y quedó entre las diez propuestas más votadas. Es un semáforo en el cruce de Pedro Goyena y Thompson, en Caballito.

“Ahí la avenida es doble mano, los autos pasan a velocidad y es muy difícil avanzar para el peatón”, explica Pranteda, quien padece ese cruce cada vez que visita a un amigo que vive sobre la avenida. Hace unas semanas se enteró por un mail del Gobierno de la Ciudad que su propuesta había estado entre las más populares.

Ahora algo lo preocupa: “definieron un costo de 700 mil pesos. Me gustaría conocer cada uno de los gastos que definieron ese importe y saber cuándo el semáforo va estar instalado.

Detrás de la idea está mi nombre, y su cumplimiento es una responsabilidad”.