Villa del Parque: La Barrera Mortal de Nogoya casi agarra un 47 ¿Que estamos esperando?

Por medio de una denuncia que llego a nuestra redacción, dejo en claro que las barreras deben desaparecer de una o otra forma.

Aunque siempre existan perjudicados, porque es ineludible, pero hay que pensar que peor pueden ser muertes.

En el dia de ayer, cerca de las 18 horas una unidad de la línea 47 casi es atropellada por una formación de la Línea San Martín.

Una pasajera comento el dramático momento que le tocó vivir: “El colectivo se dirigía de Chacarita a Liniers.

Comenzó a cruzar el paso a nivel con la barrera en alto pero quedó atascado en las vías debido al congestionamiento del tránsito.

“Cuando el tren se fue acercando, el chofer tuvo que abrir las puertas y los pasajeros abandonamos el vehículo corriendo, en medio de gritos y ataques de pánico”.

Por supuesto, aquí hay una responsabilidad ineludible del chofer del colectivo que no debió lanzarse a cruzar sin tener despejado el otro lado del P.A.N.

Pero no menos cierto es que este cruce lo mismo que la intersección de Nogoyá y Nazca son un verdadero embudo para el tránsito desde que comenzó la construcción del túnel de Nazca.

Además, en este lugar, en el medio de la calzada, hay un chapón cubriendo un pozo; el fin de semana largo esa tapa se desplazó y personal de la obra debió cercarlo para que no cayera ningún auto.

Esta circunstancia redujo aún más el espacio de circulación.

En los últimos tiempos los percances en el P.AN. de Nogoyá no son nuevos.

En el mes de febrero, cuando se suponía que estaba suspendida la circulación del tren, había formaciones que pasaban mientras la barrera permanecía en alto, algo que generó varios incidentes que por gracia de Dios no pasaron a mayores.

Cabe consignar que según la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, el 8,3% de los muertos se registran en colisiones ferroviarias con vehículos.

El paso a nivel más peligroso de Capital es el de la calle Nogoyá (a 140 metros de Nazca), sobre la traza del ferrocarril San Martín, en el barrio de Villa del Parque.

Por supuesto, el solo hecho de la obra en construcción del túnel de Avenida Nazca está generando trastornos significativos a quienes viven y/o se ven obligados a circular por esa área.

Pero que muchos sientan que están atravesando “un verdadero infierno” (como ellos mismos lo describen), no tiene que ver estrictamente con la obra pública que se está llevando adelante sino con el abandono, desidia, desinterés, falta de recaudos, imprevisión y atención para llevar adelante un plan de contingencia que minimice los efectos sobre la población de esta obra en construcción.

Al ruido de las maquinarias trabajando, que en ciertas jornadas no se detienen ni de día ni de noche, impidiéndoles a los residentes más cercanos tener las horas de descanso indispensables, se suman sectores como el de Nogoyá y Nazca que en las noches se han convertido en una verdadera “boca de lobo” porque se quemaron las luminarias del alumbrado público, hay agua estancada en los cordones de las veredas en estado de putrefacción, los arrebatos a transeúntes son cotidianos y los robos a los domicilios se multiplican.

Los transeúntes no pueden ver ni por donde caminan.

Frente a este panorama, los vecinos solicitan que los agentes de tránsito estén la mayor parte del día dirigiendo la circulación vehicular, tanto en el paso a nivel de Nogoyá como en la intersección de esta arteria con avenida Nazca.

Piden que se aumente considerablemente la presencia policial con más patrullaje y efectivos dado el aumento exponencial de hechos de inseguridad.

Está demás decir que es requisito imprescindible que se cambien las luminarias y extremar la limpieza, evitando el anegamiento de aguas en tiempos de dengue.

Esperamos que los funcionarios de turno tomen urgentemente cartas en el asunto.

Apelamos especialmente a las autoridades comunales para que se hagan eco de estos reclamos y los eleven a quienes corresponda.

Basta darse una vueltita por el lugar para ver lo que está sucediendo.