Un auto termino adentro de una confitería en Flores

El accidente con suerte ocurrió en un bar emblemático de la esquina de las avenidas Nazca y Rivadavia.

Entre los integrantes del auto hubo un herido leve y hubo importantes daños económicos para los propietarios del local

Un tremendo accidente de tránsito se produjo durante la madrugada de hoy en pleno barrio de Flores y no se produjo una tragedia de milagro.

Cuando un auto se metio dentro de una confitería ubicada en la esquina de las avenidas Nazca y Rivadavia y no se lamentaron víctimas fatales producto de la suerte.

El siniestro se produjo poco después de las 4.30 de la madrugada, un Renault Clío que se trasladaba por la avenida Nazca se cruzó al carril contrario justo antes de llegar a la esquina de Rivadavia y se incrustó de lleno en el medio de la confitería Clapton.

De milagro, en ese mismo instante casi no había clientes sentados en las mesas, el vehículo cruzó todo el salón y terminó estampándose contra el costado de una escalera hacia el primer piso.

Los instantes posteriores al accidente parecieron formar parte de un guión de humor bizarro.

Los seis integrantes descendieron del vehículo como si nada hubiera ocurrido y hasta atinaron a llevarse botellas de alcohol del local.

“Yo vivo en la otra esquina. Escuché el ruido y vine acá corriendo. Esto es un desastre. Todos salieron del auto, estaban todos borrachos.

El conductor hasta dijo “Tanto lío… si no maté a nadie’. Es una vergüenza”, explicó Roberto, un vecino de la zona al canal C5N.

Entre los seis ocupantes del auto hubo un solo herido, que fue trasladado al Hospital Alvarez, pero no revisaba heridas ni golpes de importancia.

Mientras tanto, los cinco integrantes restantes del auto fueron derivados a dos comisarías de la zona y se estima que recuperarán la libertad en el transcurso de la tarde.

Se estima que el vehículo destrozó dos ventanales de vidrio, la puerta de entrada, 20 mesas con sus sillas y dos heladeras de bebidas alcohólicas.

A las pérdidas materiales, los dueños tendrán que sumarle también la resignación de no poder ingresar dinero debido a la gran cantidad de reservas por la celebración del Día del Padre.

A raíz del episodio, se acercaron efectivos de la Policía de la Ciudad, bomberos voluntarios y representantes del tránsito de la Ciudad.

En tanto, la zona permaneció sin suministro eléctrico durante varias horas.

Historia

A principios del siglo XVII llegó a Buenos Aires procedente del Perú, don Mateo Leal de Ayala, quien adquirió una extensa propiedad de 500 varas en esta zona perteneciente al por entonces denominado Pago de la Matanza.

En 1790, luego de varios propietarios, don Juan Diego Flores era el dueño de la mayor parte del primitivo predio.

Fue su heredero, don Ramón Francisco Flores, quien junto con su apoderado y amigo Antonio Millán, cristalizó el nacimiento del pueblo cuyo nombre ya se había generalizado designándoselo como “las tierras de Flores”.

En 1806 sus propietarios donaron una manzana para la iglesia, reservándose otros predios para la plaza y demás dependencias públicas.

Las tierras restantes fueron fraccionadas en manzanas de dieciséis lotes, iniciándose las ventas en 1808.

El nombre del pueblo ya había quedado oficializado en 1806, al crearse el curato de San José de Flores, cuyo pueblo nacía a ambos lados del Camino Real (actualmente avenida Rivadavia), recorrido obligatorio para quienes viajaban hacia el oeste. Cuatro años más tarde surgirá el partido de San José de Flores.

El barrio tuvo desde sus comienzos su propio cementerio, el cual por encontrarse en una zona céntrica debió ser posteriormente trasladado, finalmente en 1871 se inauguró el actual.

En cuanto a la plaza de Flores, cabe señalar que siempre ocupó el lugar que se le reservara en el primitivo plano. La plaza se utilizó en reiteradas oportunidades para efectuar ejecuciones de personas condenadas por la justicia a la pena capital.

Su primer nombre fue “14 de Julio”, luego se denominó “San José” y finalmente recibió el nombre de “General Pueyrredón”, que conserva hasta la fecha, aunque no consiga desplazar la popular denominación de Plaza Flores. La construcción de la actual iglesia se inició en 1879, época para la cual el viejo edificio construído durante el gobierno de Rosas se encontraba en peligroso estado.

El nuevo templo se inauguró el 18 de febrero de 1883. En 1887, Flores y su partido fueron anexados junto a Belgrano a los límites de la Capital Federal.

Desde ese momento el pueblo pasó a ser uno de los más importantes barrios de Buenos Aires, constituyéndose con el paso de los años en el núcleo social y comercial de todo el oeste porteño.