La temporada de verano llegaría con alquileres baratos

En un contexto con dólar alto, el doble que el verano pasado, que desalienta la salida de los argentinos al exterior, los centros turísticos del país se preparan para aprovechar la temporada que está a punto de comenzar.

Los alquileres suelen llevarse la mayor parte del presupuesto de las familias para vacacionar, aunque según los relevamientos se prevé que los aumentos estén por debajo de la inflación acumulada en el año.

Según los cálculos que realiza el blog especializado Alquiler Argentina, que sondeó a más de 1.000 propietarios de cabañas y casas de veraneo, será un 30% más caro conseguir un lugar donde alojarse, un porcentaje que está cerca de 15 puntos debajo de lo que se estima será la suba de precios cuando concluya 2018.

En preventa los operadores ofrecen alquileres temporarios en la Costa o Córdoba que en promedio están en $ 2.300 por día para cuatro personas.

Es decir que una familia estará desembolsando unos $ 16.500 por semana.

El estudio asegura que el 72% de los propietarios de alquileres temporarios ya fijó precios, lo cual es muy positivo en un contexto de tanta especulación.

“Hoy se está premiando la transparencia: un alojamiento que tiene precios publicados tiene un 20% más de consultas en nuestro sitio.

Si le sumás un descuento por cantidad de días o pagos mensuales, sumás más chances de concretar esa reserva”, aseguraron desde Alquiler Argentina.

De hecho, más de la mitad de quienes ofrecen plazas para alquiler con venta anticipada y precios preferenciales, mientras que otros planean descuentos y planes de financiación.

Una cabaña o una casa puede ser 35% más barato que un hotel.

La construcción de la tarifa se basa principalmente en la inflación y en la competencia local.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió otros años, esta vez se esperan incrementos inferiores a los porcentajes del IPC.

El motivo fundamental: la pérdida del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores es mayor este año que en el pasado.

“Hace dos temporadas que vemos como el turista argentino organiza sus vacaciones con anticipación y la situación económica actual hace que lo haga aún con más antelación.

El argentino no va a quedarse sin un descanso pero quiere ganarle a la inflación.

Los operadores turísticos locales finalmente lo entendieron y hoy están publicando precios y reservando de manera anticipada, ofreciendo formas de pago y congelando tarifas”, indicó Judith Gomez Pereyra, coordinadora de Marketing en Alquiler Argentina.

Entre las plazas relevadas están desde Villa Carlos Paz (Córdoba), con un 18% de aumento promedio, a Bariloche (Río Negro) con un 30%, en la comparación entre el verano de 2018 y el de 2019.

En el medio hay destinos de la Costa bonaerense y otros puntos del interior del país.

“El operador local sabe que el turismo no sólo no es una necesidad primaria que puede aumentar a la par del precio de los alimentos, sino que además, subir la tarifa para equiparar al porcentaje de aumento de inflación implica competir directamente con el exterior”, agregaron desde Alquiler Argentina.

Las expectativas del sector para esta temporada son alentadoras debido a que esperan mayor turismo local y receptivo.

La incertidumbre ante los saltos del dólar provocó en muchas agencias un freno de ventas, que ahora con la divisa más estable reactiva las consultas.

“La situación nos pide que cuidemos de los turistas, porque de esa manera también estamos cuidando nuestro trabajo.

Los argentinos somos muy duros opinando de nosotros mismos.

A los operadores turísticos también nos pegó la crisis, y sin embargo estamos haciendo un esfuerzo en brindar un mejor servicio”, afirmó Eric Barbero Mondino, socio fundador de Alquiler Argentina.

“La expectativa para este año es alta y estamos muy convencidos de que este verano es la gran oportunidad para vacacionar en Argentina y disfrutar de nuestros más bellos paisajes”, concluyó.

&bull: ¿Boom de turismo receptivo?

La devaluación cierra fronteras para los argentinos, pero las abre para los extranjeros favorecidos por el tipo de cambio.

Como consecuencia del salto del dólar, varios análisis coinciden en proyectar un fuerte aumento de la actividad turística local para los próximos meses. Sin embargo, la consultora Radar advirtió que “hay varios motivos para matizar el optimismo”.

“Los registros vinculados al turismo posteriores a la devaluación no permiten asegurar que vaya a observarse un crecimiento la actividad en los próximos meses.

En cambio, si es posible afirmar que el turismo emisivo mostrará una caída importante, lo que implica un fuerte ahorro en materia de divisas”, afirmó un trabajo de Radar difundido esta semana.

Pone como ejemplo que en 2014, cuando el billete verde estaba en torno a los $ 8,50; la llegada de extranjeros fue menor que en 2016, cuando estaba casi el doble.

“Esto permite afirmar que la capacidad del tipo de cambio de traccionar el sector es parcial, en tanto la competitividad precio no es el único determinante del nivel de actividad del turismo.

De hecho, tras la devaluación de los últimos meses, la recepción de turistas extranjeros no muestra un impulso en su dinámica de crecimiento, mientras que la caída del turismo emisivo no se traduce en un incremento de los movimientos internos”, aseguró la consultora.

Y agregó: “Entre los meses de mayo y agosto, el crecimiento interanual del arribo de turistas extranjeros por vía aérea se encuentra por debajo del observado para el mismo período de 2017.

Pese a que las condiciones cambiarias mejoraron las perspectivas para el turismo receptivo, el número de viajeros creció 4,8%, mientras que en 2017 se habían incrementado 7,1% en un contexto de apreciación cambiaria.

En el caso de Brasil, esta diferencia es aún mayor: en 2017 el incremento de los arribos aéreos fue de 16,1%, mientras que en 2018 fue sólo de 5,3%”.

Este último dato es preocupante, ya que Brasil es el país de origen de mayor participación en el turismo receptivo argentino.

En cuanto a la salida de argentinos al exterior, Radar observó que “tras la corrida cambiaria el número de viajes al exterior se redujo rápidamente”.

Pese a comenzar el año con variaciones interanuales por encima del 15%, la devaluación generó una disminución acelerada de las salidas turísticas, registrándose una caída de 11,9% interanual en el mes de agosto.

La buena noticia es el alivio macroeconómico que genera la menor fuga de dólares por esa vía.