La Ciudad blindó sus accesos con la nueva Operación Muro
Con un despliegue simultáneo sin precedentes en los principales ingresos a la Capital Federal, el Gobierno porteño puso en marcha la denominada “Operación Muro”, una estrategia de seguridad destinada a reforzar los controles en todo el límite con la provincia de Buenos Aires y profundizar la lucha contra el delito en los accesos a la Ciudad.
“Estamos construyendo un muro de control al desgobierno de Axel Kicillof y la provincia de Buenos Aires, donde la seguridad no es prioridad, y para nosotros sí lo es”, sostuvo el jefe de Gobierno, Jorge Macri, al supervisar el operativo en el Anillo Digital Sur, uno de los puntos neurálgicos del sistema de monitoreo y control vehicular porteño.
La intervención comenzó este jueves y se desplegó de manera simultánea a lo largo de 24 kilómetros de frontera entre la Ciudad y la Provincia.
El operativo abarcó la totalidad de los accesos distribuidos sobre la avenida General Paz y el Riachuelo, dos de las principales vías de conexión entre ambos distritos.
La magnitud del dispositivo quedó reflejada en los números. Se realizaron controles en 48 pasos vehiculares, 27 cruces peatonales y 16 puntos considerados estratégicos por las autoridades.
Para ello se movilizaron cientos de efectivos de la Policía de la Ciudad, patrulleros, motocicletas, drones, helicópteros y grupos especiales, además de personal de Tránsito, Emergencias y Seguridad Comunal.
Uno de los objetivos centrales fue intensificar la fiscalización de vehículos y personas que ingresan diariamente a la Capital.
Desde las primeras horas del operativo se llevaron adelante verificaciones de documentación, controles de identidad y procedimientos de interceptación vehicular focalizados especialmente en motocicletas con dos ocupantes, unidades de transporte público, vehículos de carga liviana y automóviles con vidrios polarizados que no contaban con la habilitación correspondiente.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia impulsada por la administración porteña para consolidar la reducción de los índices delictivos registrada durante los últimos años.
Según explicaron desde el Gobierno de la Ciudad, la Operación Muro busca complementar los tradicionales operativos de saturación que se realizan en distintos barrios y reforzar la presencia policial en zonas consideradas sensibles por su flujo constante de personas y vehículos.
Durante la supervisión del operativo, Jorge Macri insistió en que la seguridad constituye una de las prioridades centrales de su gestión y defendió la decisión de fortalecer los controles fronterizos.
“Vamos a perseguir al delito allí donde se encuentre. Queremos que haya ley y orden y que los buenos puedan vivir con tranquilidad. Si vienen de la provincia de Buenos Aires los vamos a ir a buscar”, afirmó.
El operativo se apoyó además en una estructura tecnológica que viene siendo fortalecida en los últimos años.
El sistema del Anillo Digital cuenta actualmente con 814 pórticos lectores de patentes distribuidos en 74 accesos a la Ciudad y permite monitorear en tiempo real más de tres millones de dominios vehiculares por día.
Esta herramienta se convirtió en uno de los pilares de la estrategia de prevención y detección temprana utilizada por las fuerzas de seguridad porteñas.
Para garantizar una ejecución eficiente, el megaoperativo fue dividido en distintos cuadrantes operativos. Uno de ellos se extendió sobre la General Paz desde el Río de la Plata hasta la avenida Constituyentes, mientras que otro cubrió el tramo comprendido entre Constituyentes y el Acceso Oeste.
También se establecieron controles específicos en puentes vecinales, cruces barriales y corredores de tránsito pesado.
Las acciones alcanzaron además puntos de alta circulación como Puente Alsina, la autopista Buenos Aires-La Plata, la autopista Perito Moreno, Dellepiane y sectores de la autopista 9 de Julio, lugares por donde diariamente ingresan miles de vehículos provenientes del conurbano bonaerense.
Desde la administración porteña remarcan que este tipo de operativos forman parte de una política integral que incluye la incorporación de nuevos recursos humanos y materiales para la Policía de la Ciudad.
En los últimos dos años y medio se sumaron más de 5.000 efectivos, elevando a 28.000 el número total de integrantes de la fuerza.
La modernización también alcanzó al equipamiento. Se incorporaron más de 400 patrulleros, camionetas, motocicletas y cuatriciclos, además de nuevas unidades destinadas al traslado de detenidos.
A ello se agregaron 200 bicicletas para tareas de patrullaje de proximidad y 7.000 chalecos antibalas equipados con sistemas de geolocalización que permiten conocer en tiempo real la ubicación de los agentes.
En paralelo, la Ciudad avanzó en la adquisición de más de 600 dispositivos de baja letalidad, entre ellos pistolas Taser y Byrna, herramientas que forman parte de la estrategia oficial para ampliar las capacidades operativas de la fuerza sin recurrir al uso de armamento convencional en determinadas situaciones.
La Operación Muro también se enmarca dentro de una serie de intervenciones de gran escala que el Gobierno porteño viene desarrollando durante los últimos meses.
Entre ellas se destacó la denominada Operación Tormenta Negra, realizada semanas atrás en villas y asentamientos de la Ciudad con la participación de más de 1.500 efectivos. Aquella intervención concluyó con decenas de detenidos, el secuestro de drogas y el cierre de varios puntos de comercialización ilegal.
Con esta nueva avanzada, la gestión de Jorge Macri busca enviar una señal de fuerte presencia estatal en los límites de la Capital Federal y reforzar el control sobre los accesos más transitados.
La apuesta oficial es combinar tecnología, recursos humanos y operativos masivos para dificultar el accionar de organizaciones criminales y fortalecer la prevención en una de las zonas de mayor movimiento del área metropolitana.
La puesta en marcha de la Operación Muro representa uno de los despliegues de seguridad más amplios realizados en los últimos tiempos sobre los accesos porteños.
Con controles simultáneos, vigilancia tecnológica y una fuerte presencia policial, la Ciudad apuesta a reforzar la seguridad en sus fronteras y mantener el foco puesto en la prevención del delito como uno de los ejes centrales de gestión.