Segurola y Habana
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Esquina Diego Maradona, placa en Segurola y Habana, la esquina más importante y famosa del Mundo

By on noviembre 20, 2021 0 64 Views

Si a nuestro querido y hermoso barrio le faltaba algo, era ahora tener una de las esquinas más reconocidas del planeta, -el nuevo homenaje al Diez se llevó a cabo a tan solo ocho días de que se cumpla el primer aniversario de su fallecimiento.

La Esquina Diego Maradona ya puede apreciarse en la intersección de Segurola y Habana, una de las más populares en la Ciudad de Buenos Aires, el nuevo homenaje al Diez se llevó a cabo a tan solo ocho días de que se cumpla el primer aniversario de su muerte.

El edificio está ubicado en el barrio de Villa Devoto, uno de los lugares donde vivió Diego durante varios años en la década del 90. Dicha esquina tomó un gran protagonismo con el recordado cruce entre el ídolo de Boca y Julio César Toresani, el referente de Colón también fallecido.

Tras la muerte de Maradona, las calles Segurola y Habana 4310 se convirtieron en un punto de peregrinaje para cientos de seguidores, que lloraron su pérdida e instalaron altares en su memoria, -este homenaje fue impulsado por el diputado porteño Daniel Del Sol y aprobado por unanimidad en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires.

“Es un lugar, para nosotros, cultural, como hay muchas esquinas en la ciudad de Buenos Aires y no podíamos dejar pasar la ocasión de reconocer donde vivió con sus hijas. Maradona para nosotros siempre fue un emblema de alegría y felicidad por todo lo que nos dio.

Simplemente queremos recordarlo bien, la alegría que nos dio, y bueno, feliz, por hacer este reconocimiento para él”, contó Del Sol a Efe por teléfono.

Hace más de 26 años, el 7 de octubre de 1995, Maradona regresó al fútbol tras la sanción de 15 meses que le impuso la FIFA luego del Mundial de Estados Unidos, un año antes, -lo hizo en Boca, dirigido por Silvio Marzolini, y fue recibido por sus hijas Dalma y Gianinna que estaban en una caja de regalos, en La Bombonera, sosteniendo un cartel que decía: “Gracias, papá”.

Su rival era Colón, que volvía a jugar en Primera tras más de diez años en el ascenso, en el equipo santafesino jugó el mediocampista central Julio César Toresani, quien ese día se desempeñó como volante derecho, el otro protagonista de la historia.

En un partido duro, que ganó Boca con un gol de Darío Scotto a falta de un minuto, Toresani no duró demasiado, -a los 38 minutos, tras una fuerte infracción de Claudio Caniggia a Dante Unali, el Huevo salió en defensa de su compañero y fue atacar de manera vehemente contra Cani, lo que provocó la intervención de Diego, como resultado el árbitro Francisco Lamolina lo expulsó.

Ya con la victoria xeneize decretada, Toresani habló en televisión, en la zona de vestuarios, sobre aquel momento vivido en el campo de juego: “A mí me echó Maradona, -me gustaría tenerlo enfrente haber si me dice lo que me dijo en la cancha, lo iría a buscar hasta la casa”.

Claro está que Maradona, fiel a su estilo, le respondió, es ahí que nació la frase que quedará por siempre en la memoria de los amantes del Diez y el fútbol: “Yo le dije a Lamolina que no lo eche, lo juro por mis hijas.

Lo espero en Segurola y Habana 4310, séptimo piso, no tengo ningún problema en que me venga a buscar”, -así, sin más; Diego lo invitó a su departamento en Villa Devoto.

Al final todo quedó en la nada y el mediocampista nunca se presentó en el domicilio, -por cuestiones del fútbol, un año después; Toresani recalaría en Boca, con Maradona, allí jugó 47 encuentros e hizo ocho goles durante 1996 y 1997.

En ese lapso, -limaron asperezas y tuvieron una excelente relación. Toresani tuvo un fatídico final de vida, el 22 de abril de 2019 se suicidó a los 51 años. En ese momento, Diego, con pesar, lo despidió por sus redes sociales.

Maradona falleció a los 60 años y la autopsia al cuerpo del excapitán y exseleccionador de Argentina determinó que murió como consecuencia de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada”, -también se descubrió en su corazón una “miocardiopatía dilatada”.

El campeón del mundo en México 1986 padecía problemas de adicción al alcohol, había sido ingresado en una clínica de La Plata el 2 de noviembre de 2020 por un cuadro de anemia y deshidratación y un día después fue trasladado a un sanatorio de la localidad bonaerense de Olivos, donde fue operado de un hematoma subdural.

El 11 de noviembre recibió el alta hospitalaria y se trasladó a una casa en un barrio privado de las afueras de Buenos Aires, donde falleció el 25 de noviembre.