Los macabros de la funeraria que tuvieron que desaparecer del mapa

A casi un año del terrible hecho que enfureció al país, Diego Antonio Molina, Claudio Fernández y Sebastián Fernández siguen bajo la lupa de la Justicia, sus vidas tomaron, forzadamente, rumbos impensados.

Dieron de baja los teléfonos y se mudaron, la vida que tuvieron que inventarse los empleados de la funeraria que se sacaron fotos con el cuerpo de Diego Maradona.

El celular al que está llamando no está disponible, reza el mensaje grabado al marcar el número telefónico que le pertenecía a Diego Molina hasta que su foto junto al cadáver de Diego Maradona conmovió a los argentinos y provocó el repudio generalizado contra él y Claudio y Sebastián Fernández (49), padre e hijo (19), -los otros dos empleados tercerizados de la funeraria que cometieron el delito.

A los tres, la vida les cambio rotundamente ese día, 27 de noviembre de 2020, dos después de la muerte del astro, -primero el escrache en las redes: estos son, esto hacen, acá viven, luego el señalamiento en el barrio donde vivían.

Más tarde el despido de la empresa a la que pertenecían y mediante la cual habían llegado, como tercerizados, para colaborar con el trabajo de la preparación del cadáver, a la casa de sepelios Pinier.

Hasta lo ocurrido, Molina y los Fernández vivían en el barrio de Villa General Mitre, en Capital Federal, fue tan repudiado el accionar de los tres que en la misma medida se sintieron asediados por las miradas, las que eran para ellos, y las que sospechaban que tenían el mismo sentido aunque así no fuera.

Las familias se vieron afectadas y no soportaron la presión, por lo que dejaron sus domicilios y se trasladaron a la zona Sur del Gran Buenos Aires, específicamente al partido de Ezeiza, ninguno de los tres volvió a usar sus cuentas en redes sociales, -viven bajo la sombra del repudio por su accionar y se muestran lo menos posible fuera de sus círculos.

Antes, una vez definido el delito por el que se los acusa, los tres quedaron bajo la lupa de la Justicia. Roberto Maragliano, a cargo de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas 25, ordenó allanar las viviendas y, en forma simultánea, también la casa de sepelios Pinier, ubicada en avenida San Martín al 2900 y la casa velatoria Tres Arroyos, en la misma calle, pero a la altura del 1500, donde se preparó el cuerpo de Maradona.

El aberrante hecho del 28 de noviembre de 2020, -tres días después de la muerte del exfutbolista y DT, y uno posterior a la difusión de su foto junto al cadáver, que Diego Antonio Molina se presentó en la (comisaría 15 A de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) junto a su abogada, Juana Ramona Cabral, para ponerse a disposición de la Justicia, no quedó detenido pero sí imputado.

Fuentes de la fiscalía confirmaron a TN que Molina está tratando, vía su abogada particular, de solicitar un acuerdo para evitar ir a juicio. En el caso de los Fernández, ellos no contrataron una defensa privada y ese lugar lo tomó el Estado.

El hombre posee dos denuncias anteriores en la Justicia. Una por lesiones iniciada el 25 de abril de 2020 y otras en noviembre de 2016 por violencia de género.

En la causa por violencia de género se le imputa una infracción al artículo 181, inciso 1, del Código Penal, que sostiene que “aquellas personas que sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona pueden ser penados con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses”.

Al otro día de lo ocurrido con la selfie que se tomó junto al cadáver de Maradona, Molina fue expulsado del club Argentinos Juniors, del que era socio. “Informamos a nuestra masa societaria y medios periodísticos que, por decisión unánime de la Comisión Directiva, se eleva al Tribunal de Disciplina el pedido de expulsión como socio de la persona que se fotografió junto al féretro de Diego Armando Maradona”, informó Argentinos desde su cuenta oficial.

El otro hombre que se sacó una foto junto al cuerpo de Diego, envió un audio a Radio 10 apenas las imágenes tomaron estado público. “Estábamos acomodando el cuerpo antes de llevarlo y mi hijo, como todo pibe, levantó el pulgar y ahí se sacó la foto”, explicó.

“Yo le hice el servicio al papá de Maradona, al cuñado, y jamás lo hice. Estuve con Maradona cerca en vida, y no lo hice en vida, sabiendo que es mi ídolo, no lo voy a hacer de fallecido, no hay intención.

Sé que mucha gente se ha ofendido, sé que lo han tomado mal. Me están llamando de todos lados, sé que molestó, pero nunca antes pasó”, agregó el hombre que entonces tenía 48 años y su hijo, Sebastián Ismael Fernández, 18.

Ese 27 de noviembre de 2020, cuando las fotos de Molina y los Fernández eran el tema del día, la casa que hizo el servicio fúnebre de Diego Armando Maradona, Pinier, quedó en shock, -nadie entendía cómo ni por qué. Nadie de sus dueños, la familia Picón, que entonces brindó su testimonio a TN y también lo hizo por estos días, a poco de cumplirse un año de la muerte del 10.

“Fueron dos o tres semanas en las que la pasamos mal y después todo quedó en la nada. Nunca más tuvimos contacto ni con las personas que se tomaron la foto, ni con familiares de Maradona”, contó Matías Picón, hijo del dueño de la firma creada hace 55 años.

Sobre el impacto de lo ocurrido, contó: “Fue algo totalmente extraordinario lo que pasó, fijate que nosotros nunca cerramos en 55 años y esa semana tuvimos que cerrar porque no paraban de llamarnos periodistas y cualquier persona.

Fue un shock, pero nosotros somos honestos y la gente del barrio lo sabe, los clientes nos acompañaron mucho, nos ofrecían ayuda y nunca repercutió en el trabajo lo que ocurrió”, destacó uno de los accionistas de la firma.

El caso de la imputación de Diego Molina y Claudio y Sebastián Fernández en el delito de profanación de cadáver se encuentra en la etapa de audiencia de requerimiento a juicio sobre la que el juez decidirá si efectivamente se llegará a esa instancia.

Se trata de que la fiscalía que tiene el caso, cuyo titular es el doctor Roberto Maragliano, presentará los alegatos sobre por qué los considera culpables y el juez decidirá si están o no en condiciones de ir a juicio

El Código Penal indica en su artículo 118° que “será reprimido con prisión de uno (1) a cinco (5) años el que, faltando al debido respeto, honor y memoria de los difuntos, sustrajera, profanare, o ultrajare el cadáver de una persona, sus restos o sus cenizas.”

Luego de la viralización de las fotos Matías Morla, abogado de Maradona hasta el día de su muerte, anunció que iniciaría acciones legales.

“Ante la viralización de una imagen de Diego en su lecho de muerte, me voy a ocupar personalmente de encontrar al canalla que tomó esa fotografía. Van a pagar todos los responsables de semejante acto de cobardía”, expresó el abogado, quien luego se transformó en querellante de la causa junto a Rita Kity Maradona, una de las hermanas del 10.

 

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