Villa Devoto: la autopsia detalló cómo fue asesinada Romina Calvo

El informe definitivo de la autopsia confirmó la dimensión de la violencia que sufrió Romina Calvo, la mujer de 44 años asesinada en Villa Devoto.

Los forenses contabilizaron 53 lesiones, la mayoría de ellas cortopunzantes, y establecieron que el ataque se desarrolló en un lapso estimado de apenas tres a cuatro minutos. La profundidad de varias heridas provocó lesiones en órganos vitales y determinó la muerte.

El dato incorporado recientemente al expediente permite dimensionar con mayor precisión lo ocurrido durante aquella madrugada en la vivienda de Pedro Morán al 5200.

Al reconstruir el episodio a partir de los elementos reunidos hasta ahora, surge un escenario de extrema violencia, ocurrido dentro de una casa familiar y frente a una situación que terminó involucrando también a los hijos de la víctima.

La autopsia definitiva estableció que aproximadamente el 90 por ciento de las heridas fueron cortopunzantes. Los peritos ubicaron la mayor concentración de lesiones en la parte superior del cuerpo de Romina, principalmente en el torso y en las regiones axilares.

El relevamiento forense también detectó heridas en distintas zonas del cuello, la cara, la cabeza, los brazos y la espalda. La distribución de las lesiones resulta uno de los elementos centrales para comprender la mecánica del ataque y forma parte de la evidencia que ahora analiza la Justicia.

Pero el informe no se limita a contabilizar las heridas. Los especialistas determinaron que varias de ellas tuvieron una profundidad suficiente como para alcanzar órganos vitales. Esas lesiones fueron consideradas determinantes para producir el fallecimiento de la mujer.

La cantidad de heridas y el tiempo estimado del episodio forman, además, una combinación particularmente significativa. De acuerdo con la conclusión de los forenses, todo el ataque habría ocurrido en un período de entre tres y cuatro minutos. Es decir, se trató de un episodio extremadamente intenso y concentrado en un lapso muy breve.

La autopsia ya fue incorporada formalmente a la causa y se convirtió en una de las principales herramientas para intentar establecer con precisión qué sucedió dentro de la vivienda.

A partir de este documento, los investigadores cuentan con una descripción médica detallada de las lesiones que deberá ser confrontada con el resto de las pruebas reunidas.

El femicidio ocurrió durante la madrugada, después de una fuerte discusión entre Romina y su esposo, Walter Verón. En las inmediaciones de la vivienda, una panadera que trabaja en un comercio lindero manifestó haber escuchado gritos provenientes del domicilio.

Poco después, alrededor de las 6.50, se produjo el llamado que permitió poner en marcha el operativo policial. La situación, sin embargo, ya había sido advertida dentro de la propia familia.

El hijo de la pareja, de 21 años, se encontraba durmiendo cuando su hermana, de apenas ocho años, lo despertó. Según relató posteriormente el joven, la niña le dijo una frase que quedó incorporada a la investigación: “Despertate que papá mató a mamá”.

A partir de ese momento, el joven se dirigió hacia el lugar donde se encontraba su madre. La encontró desvanecida y solicitó asistencia a través del 911. La escena encontrada por los primeros efectivos permitió confirmar la gravedad de lo ocurrido y dio inicio a la investigación judicial.

El relato de los hijos adquiere especial relevancia porque permite reconstruir los minutos posteriores al ataque y establecer cómo fue descubierto el crimen.

Al mismo tiempo, los investigadores buscan determinar qué ocurrió exactamente durante la discusión previa y cuál fue la secuencia que derivó en las 53 lesiones descriptas por los médicos forenses.

La causa está a cargo del Juzgado N° 62, con la Secretaría N° 79, a cargo del doctor Juan Pablo Petrecca. Desde el comienzo de la investigación, el principal sospechoso es Walter Verón, esposo de la víctima.

El hombre fue detenido a unos 200 metros de la vivienda donde ocurrió el crimen. Cuando fue localizado, presentaba una herida cortante en el cuello, motivo por el cual debió ser trasladado al Hospital Vélez Sarsfield.

Su estado de salud es grave y, por ese motivo, todavía no pudo concretarse la declaración que la Justicia espera tomarle cuando su condición médica lo permita. La posibilidad de escuchar su versión de los hechos constituye uno de los pasos pendientes dentro del expediente.

Sin embargo, la investigación no depende únicamente de esa eventual declaración. Según los elementos reunidos por los investigadores, existen imágenes obtenidas de las cámaras de seguridad instaladas en la vivienda que comprometerían al acusado y que forman parte del material analizado por la Justicia.

Ese registro audiovisual deberá ser evaluado junto con el informe de autopsia, los testimonios obtenidos durante las primeras horas, las pericias realizadas en la escena y el resto de las evidencias incorporadas al expediente.

La intención es establecer una reconstrucción integral del episodio y determinar las circunstancias exactas en las que murió Romina.

Con la autopsia definitiva, la investigación cuenta ahora con información mucho más precisa sobre la violencia desplegada durante el ataque.

Las 53 lesiones, su ubicación, su profundidad y la identificación de aquellas que afectaron órganos vitales permiten avanzar sobre la mecánica del crimen.

También será necesario determinar cómo se relacionan esos resultados con las imágenes de las cámaras y con los testimonios de quienes pudieron escuchar o advertir lo ocurrido.

Cada elemento puede aportar información para establecer la secuencia temporal del episodio, especialmente teniendo en cuenta que los especialistas estimaron que el ataque completo se desarrolló en apenas unos pocos minutos.

En ese sentido, el expediente atraviesa una etapa clave. La Justicia deberá integrar la evidencia médica con la evidencia audiovisual y testimonial para reconstruir qué pasó dentro de la vivienda de Pedro Morán al 5200 y cuál fue el desarrollo exacto de la agresión.

Mientras tanto, Walter Verón continúa internado en el Hospital Vélez Sarsfield. Una vez que su estado de salud lo permita, los investigadores esperan poder tomarle declaración y avanzar con las medidas procesales correspondientes.

El informe forense vuelve a poner en el centro de la investigación la magnitud de lo ocurrido: 53 lesiones en pocos minutos, la mayoría cortopunzantes, varias de ellas con compromiso de órganos vitales.

La Justicia tiene ahora el desafío de transformar cada una de esas evidencias en una reconstrucción precisa de los últimos minutos de vida de Romina Calvo.

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