Mayo suena en vivo la grilla completa del Parque Centenario

En pleno corazón de la ciudad, el Anfiteatro del Parque Centenario vuelve a convertirse en un punto de encuentro cultural abierto y gratuito: durante todo mayo, cada sábado y domingo a las 16, la música en vivo toma el aire libre con una programación diversa que cruza generaciones, géneros y escenas de la música argentina.

Desde la organización destacan que la propuesta “apuesta a la convivencia de estilos y a la cercanía con el público”, un concepto que se traduce en una grilla donde conviven el folklore, el tango, el jazz, el chamamé y el funk.

En ese sentido, la iniciativa no solo busca ofrecer espectáculos, sino también revalorizar el espacio público como escenario cultural accesible, con entrada libre y sin costo hasta completar la capacidad.

A lo largo del mes, el ciclo despliega una agenda que refleja el pulso de la música popular contemporánea, con nombres consolidados y propuestas que dialogan con la tradición desde una mirada actual.

El sábado 9, por ejemplo, el grupo Garupá propone un recorrido profundo por la obra de Ramón Ayala, figura clave del litoral argentino y creador del gualambao, un ritmo nacido en los años 50 que recientemente fue reconocido como Patrimonio Cultural en Misiones.

La selección incluye clásicos como El cosechero y Posadeña linda, pero también piezas menos transitadas que revelan la densidad poética y social de su legado.

El domingo 10, el jazz y la fusión toman protagonismo con el Lito Epumer Quinteto, que llega con su último trabajo discográfico Azabache y Azul.

La propuesta suma nombres de peso en la escena nacional y cuenta con la participación especial de Manu Sija, ampliando el espectro sonoro de un proyecto que combina composición original y exploración instrumental.

El ciclo continúa el sábado 16 con la Orquesta del Plata, una formación que nació en la tradicional Milonga Del Plata y que, con el tiempo, desarrolló un lenguaje propio dentro del tango.

Su repertorio funciona como un puente entre lo clásico y lo contemporáneo, con una sonoridad que respeta la esencia del género pero se permite explorar nuevas texturas.

El domingo 17, el cuarteto NBMV Jazz 4tet presenta su segundo disco El Día Después, consolidando una búsqueda estética que ya había sido destacada en su debut.

Con una formación sólida y un enfoque en la interacción entre músicos, el grupo apuesta por un jazz dinámico, con momentos de improvisación y diálogo constante.

La programación sigue el sábado 23 con Ricardo Cavalli, uno de los saxofonistas más influyentes del jazz argentino, quien ofrece un concierto en formato cuarteto.

Su propuesta combina estándares del género con composiciones propias, en una síntesis que refleja décadas de trayectoria y experimentación.

El domingo 24, el tango vuelve a escena con la Orquesta Típica de la UNSAM, dirigida por Ramiro Gallo y Hernán Possetti.

La agrupación retoma la formación clásica de la orquesta típica, pero incorpora arreglos contemporáneos y composiciones de nuevas generaciones, evidenciando la vigencia del género.

Hacia el cierre del mes, el sábado 30, los Funky Torinos rinden homenaje a Willy Crook con un recital que recupera el espíritu del funk argentino.

La banda, considerada de culto, mantiene vivo el groove característico que marcó una época, con una puesta en escena que combina energía y memoria.

Finalmente, el domingo 31, la Orquesta Argentina de Charangos ofrece un concierto de folklore que pone en valor un instrumento emblemático de la región andina, bajo la dirección de Ricardo Goldman.

La propuesta busca ampliar los horizontes del folklore tradicional, integrando arreglos contemporáneos y una sonoridad colectiva.

Más allá de cada presentación puntual, lo que se consolida es una política cultural que prioriza el acceso y la diversidad.

La ubicación —en la intersección de Leopoldo Marechal y Av. Lillo— refuerza la idea de cercanía, mientras que la gratuidad elimina barreras de entrada.

En términos de impacto, este tipo de ciclos no solo dinamiza la agenda cultural porteña, sino que también fomenta el encuentro social en espacios abiertos, algo especialmente valorado en el contexto urbano actual.

Así, mayo se transforma en un mes donde la música no queda confinada a salas cerradas, sino que respira al ritmo de la ciudad, con propuestas que invitan a redescubrir géneros y artistas en un entorno cotidiano.

El anfiteatro, una vez más, se afirma como un escenario clave para entender cómo la cultura se expande cuando se vuelve accesible.

Noticias Relacionadas