La Ciudad elimina Ingresos Brutos para miles de trabajadores independientes

La Ciudad de Buenos Aires avanza con una reforma tributaria que impacta de lleno en miles de trabajadores independientes: la administración porteña comenzó a eliminar o reducir el Impuesto sobre los Ingresos Brutos para quienes prestan servicios bajo el Régimen Simplificado.

La medida, impulsada por el jefe de Gobierno Jorge Macri y ejecutada por la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos, ya está en marcha y promete modificar el mapa impositivo de más de 140 mil contribuyentes.

“Castigar al que produce es condenar a una sociedad al estancamiento”, sostuvo Macri al defender la iniciativa, en una declaración que no solo resume el espíritu de la reforma sino que también marca un cambio de enfoque respecto del rol del Estado.

Según planteó, durante años la política fiscal fue percibida como una carga excesiva para quienes trabajan de manera independiente, y este paquete de medidas busca revertir esa lógica con alivio concreto.

En términos prácticos, el esquema es claro: quienes se encuentran en las categorías más bajas del régimen —A, B y C— pasan a tener una bonificación del 100%, es decir, dejan de pagar Ingresos Brutos. En tanto, los contribuyentes de las categorías D a H acceden a una reducción del 75%.

Este universo incluye a una amplia gama de oficios y actividades: peluqueros, fotógrafos, mecánicos, barberos, entrenadores personales, esteticistas y editores, entre muchos otros que sostienen su actividad de manera autónoma o bajo contratación.

Los primeros datos oficiales muestran un impacto inicial significativo: 47 mil contribuyentes ya están alcanzados por el beneficio.

De ese total, 35 mil dejaron de tributar completamente, mientras que otros 12 mil accedieron a la bonificación parcial.

Sin embargo, el alcance total proyectado es mucho mayor. Hay otros 93 mil contribuyentes que podrían sumarse, aunque para hacerlo deberán regularizar su situación fiscal.

Este punto no es menor. El acceso al beneficio es automático —no requiere trámites— pero está condicionado a que el contribuyente no registre deudas.

Para quienes están en falta, la herramienta disponible es la moratoria vigente, que permite ponerse al día con facilidades de pago y descuentos.

El plazo para adherirse vence el 30 de abril, lo que introduce un factor de urgencia en el esquema.

La reforma no llega sola. Forma parte de una estrategia más amplia orientada a simplificar el sistema tributario y reducir la carga fiscal en distintos segmentos.

Entre las medidas complementarias se destaca la devolución exprés de saldos a favor de Ingresos Brutos, que ya benefició a 24 mil contribuyentes con reintegros de hasta 15 millones de pesos.

En total, se devolvieron más de 34 mil millones, con un plazo de acreditación que se redujo drásticamente: de cuatro meses a apenas 96 horas.

También se avanzó en la exención total del ABL para jubilados y pensionados, alcanzando a más de 76 mil personas, y en la posibilidad de compensar deudas entre distintos tributos, como ABL y Patentes, utilizando saldos a favor.

Este sistema, completamente digital, ya registra más de 268 mil operaciones, lo que da cuenta de una adopción masiva por parte de los contribuyentes.

Otro eje clave fue la simplificación administrativa. La unificación del Régimen Simplificado de Ingresos Brutos con el Monotributo nacional permite concentrar pagos y gestiones en una sola plataforma, reduciendo fricción y tiempos burocráticos.

Más de 200 mil contribuyentes ya se vieron alcanzados por esta integración, que apunta a ordenar un sistema históricamente fragmentado.

En conjunto, las medidas configuran un cambio estructural en la relación entre el Estado y los trabajadores independientes.

La eliminación parcial o total de un impuesto considerado distorsivo, sumada a herramientas de devolución ágil y simplificación operativa, redefine incentivos y abre interrogantes sobre su impacto a mediano plazo en la recaudación y en la formalización de actividades.

La clave, hacia adelante, estará en el nivel de adhesión de quienes aún no accedieron al beneficio y en la capacidad del sistema para sostener este esquema sin generar desequilibrios fiscales.

En un contexto económico desafiante, el alivio impositivo aparece como una señal política y económica que busca reactivar sectores golpeados y fomentar la actividad independiente.

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