Docentes podrán documentar proyectos realizados en las aulas
Del 5 al 9 de octubre, docentes de escuelas de gestión estatal y privada de la Ciudad de Buenos Aires tendrán la posibilidad de inscribirse en una nueva propuesta de formación que apunta a recuperar, analizar y poner en valor experiencias concretas desarrolladas dentro de las aulas durante 2025 y 2026.
La iniciativa busca que esas prácticas no queden solamente en el ámbito de una escuela, sino que puedan transformarse en documentos metodológicos disponibles para otros integrantes de la comunidad educativa.
La propuesta, denominada “Prácticas Compartidas”, es impulsada por la Dirección General Escuela de Maestros y plantea un recorrido formativo bimestral pensado para acompañar a los docentes en un proceso que va más allá de la capacitación tradicional.
La idea central es revisar una experiencia de enseñanza, reconstruir las decisiones que hicieron posible su desarrollo y ordenar ese recorrido para que pueda ser compartido como una práctica pedagógica de referencia.
Desde esta perspectiva, considero que uno de los puntos más importantes de la convocatoria está justamente en poner el foco sobre lo que sucede cotidianamente en las escuelas.
Muchas veces, determinadas estrategias, proyectos o formas de abordar una dificultad concreta surgen de la experiencia de los propios docentes y generan resultados valiosos, pero quedan circunscriptos a un aula, un grado, un curso o una institución.
Este programa propone dar un paso más: documentar esas experiencias para que puedan ser conocidas y eventualmente tomadas como punto de partida por otros educadores.
El recorrido estará destinado a docentes de instituciones de gestión estatal y privada y permitirá presentar proyectos vinculados con distintas áreas y saberes.
No se trata, por lo tanto, de una convocatoria limitada a una disciplina específica. La propuesta contempla una mirada amplia sobre las prácticas de enseñanza y, al mismo tiempo, incorpora algunas áreas consideradas dentro de las Líneas de Acción Prioritaria.
Entre ellas aparecen Matemática, Educación Digital, Inglés, Lengua y Bienestar Socioemocional. La inclusión de estos campos permite abordar problemáticas y experiencias muy diferentes, desde propuestas destinadas a mejorar determinados aprendizajes hasta proyectos que incorporen herramientas digitales, nuevas estrategias de lectura y escritura, enseñanza de idiomas o iniciativas vinculadas con el acompañamiento emocional de los estudiantes.
El objetivo no será simplemente relatar qué actividad realizó un docente o qué proyecto llevó adelante una escuela. El proceso formativo propone reconstruir las decisiones pedagógicas e institucionales que estuvieron detrás de esa experiencia.
Es decir, identificar qué problema o necesidad motivó la propuesta, qué objetivos se plantearon, qué estrategias fueron utilizadas, cómo se desarrolló la experiencia y qué resultados o aprendizajes surgieron a partir de ella.
Ese trabajo de sistematización tiene una importancia particular porque permite transformar una experiencia concreta en un conocimiento que puede ser comunicado.
En lugar de presentar solamente una descripción de lo ocurrido, se busca avanzar hacia un documento metodológico que explique el recorrido y permita comprender las decisiones tomadas durante el proceso.
El trayecto tendrá una duración bimestral y combinará diferentes modalidades de cursada. Los participantes deberán completar dos clases asincrónicas y autoasistidas, contarán además con acompañamiento tutorado y tendrán una clase sincrónica de carácter obligatorio.
De esta manera, la propuesta combina instancias de trabajo individual con espacios de orientación y seguimiento.
La cursada acreditará un total de 60 horas cátedra, un dato que también resulta relevante para quienes buscan incorporar una instancia de formación dentro de su recorrido profesional.
El esquema planteado apunta a que el docente pueda avanzar progresivamente en la elaboración del documento, contando con herramientas y acompañamiento durante las distintas etapas del trabajo.
Otro aspecto que considero central es que la convocatoria permite participar tanto de manera individual como en equipo. Al momento de la inscripción será necesario consignar quiénes son los autores de la experiencia y presentar la información correspondiente mediante un formulario.
Esto abre la posibilidad de que un proyecto pueda ser abordado desde una mirada colectiva cuando su desarrollo haya involucrado a varios docentes o integrantes de una institución.
La inscripción permanecerá abierta durante cinco días, desde el 5 de octubre, y se realizará a través de Mi Portal Maestro. Allí los interesados deberán completar el formulario correspondiente, ya sea para presentar una experiencia individual o una propuesta elaborada por un equipo.
El requisito de trabajar con experiencias desarrolladas durante 2025 o 2026 también establece un vínculo directo con prácticas recientes.
De esta manera, el programa busca recuperar propuestas que forman parte de las dinámicas educativas actuales y que puedan ofrecer aprendizajes vinculados con los desafíos que atraviesan hoy las escuelas.
En este punto, la iniciativa plantea una cuestión que considero especialmente significativa: la posibilidad de que el conocimiento pedagógico no circule únicamente desde los espacios de formación hacia las aulas, sino también en sentido inverso.
Las experiencias que nacen en las escuelas pueden convertirse en insumos para otros docentes cuando son analizadas, ordenadas y comunicadas de manera clara.
La publicación posterior de los documentos en una plataforma web apunta precisamente a ampliar ese alcance. Una experiencia que inicialmente pudo haber sido desarrollada por un docente o por un equipo determinado podrá quedar disponible para la comunidad educativa, generando un espacio de intercambio en el que distintas prácticas puedan ser conocidas, revisadas y utilizadas como referencia para nuevas propuestas.
No se trata solamente de mostrar aquello que funcionó. La sistematización también permite revisar las decisiones tomadas, reconocer dificultades, identificar modificaciones realizadas durante el proceso y comprender qué elementos fueron determinantes para el desarrollo de una experiencia.
Ese análisis puede aportar una mirada más completa sobre la enseñanza y favorecer la construcción de nuevas alternativas dentro de las instituciones.
La convocatoria, en definitiva, propone recuperar el trabajo que los docentes vienen realizando en las aulas y darle una estructura que permita compartirlo.
Con una cursada de 60 horas cátedra, acompañamiento tutorado, instancias asincrónicas y una clase sincrónica obligatoria, “Prácticas Compartidas” buscará convertir experiencias recientes en documentos capaces de trascender el ámbito donde fueron desarrolladas.
La inscripción comenzará el 5 de octubre y permanecerá disponible hasta el 9 inclusive. Durante esos días, los docentes interesados podrán presentar sus experiencias y dar el primer paso para transformar una práctica concreta en un aporte que pueda ser conocido por otros integrantes de la comunidad educativa.