Secuestran miles de zapatillas de contrabando en locales de Flores
La Policía de la Ciudad desplegó un impactante operativo en el corazón comercial de Flores y logró secuestrar más de 5 mil pares de zapatillas de contrabando y falsificadas, además de una enorme cantidad de mercadería ilegal valuada en más de 240 millones de pesos.
Los allanamientos se concentraron en la tradicional zona de avenida Avellaneda, uno de los polos comerciales más concurridos de Buenos Aires, donde desde hace años comerciantes formales denuncian la venta clandestina de productos ingresados al país sin controles y con marcas adulteradas.
El procedimiento, que involucró a distintas áreas especializadas, dejó al descubierto un circuito de comercialización ilegal que funcionaba detrás de locales abiertos al público y depósitos ocultos dentro de galerías comerciales.
Según se informó, gran parte de los productos secuestrados provenían de Brasil y China, ingresados presuntamente por canales irregulares y sin cumplir con las normas aduaneras ni sanitarias vigentes.
La investigación fue impulsada por la Unidad Técnico Operativo Judicial (UTOJ) y estuvo encabezada por la División Investigaciones de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad, con apoyo de la Agencia Gubernamental de Control y personal de Aduanas.
En total se realizaron allanamientos en 12 locales comerciales y una baulera ubicada en una galería sobre la calle Nazca al 400, en plena zona de alto movimiento comercial.
Durante los operativos se secuestraron 5.043 pares de zapatillas, de los cuales cerca del 80 por ciento provenían de Brasil, mientras que el resto había sido fabricado en China.
Los investigadores detectaron que muchos de los productos presentaban marcas falsificadas que imitaban modelos originales de reconocidas empresas internacionales.
Además, encontraron 474 camperas, 600 anteojos de sol, 152 termos, 190 vasos térmicos con la inscripción “Stanley”, ocho mochilas, 20 pavas eléctricas y 25 juegos de batería de cocina.
Uno de los puntos que más preocupación generó entre las autoridades fue el hallazgo de productos importados que no contaban con controles sanitarios ni certificaciones correspondientes.
En ese marco, también se allanó un comercio dedicado a la venta de artículos importados donde se encontraron termos de contrabando que, según indicaron fuentes de la investigación, no cumplían con las condiciones exigidas para su comercialización en el país.
La magnitud del operativo volvió a poner el foco sobre el circuito informal que desde hace años funciona en distintos sectores comerciales de la Ciudad.
La avenida Avellaneda, especialmente en Flores, es uno de los puntos más señalados por comerciantes y cámaras empresariales debido a la presencia de mercadería ilegal, evasión impositiva y falsificación de marcas.
A pesar de los controles periódicos, el fenómeno continúa creciendo impulsado por la demanda de productos más baratos en medio de la crisis económica.
Fuentes vinculadas a la causa señalaron que muchos de estos productos ingresan al país mediante maniobras de contrabando que permiten evitar impuestos y controles aduaneros.
Esa diferencia de costos luego se traduce en precios considerablemente menores respecto de los comercios habilitados, generando una competencia desigual que afecta directamente a quienes trabajan dentro del circuito formal.
En paralelo, la causa también busca determinar si detrás de la comercialización de la mercadería existía una estructura organizada con conexiones dedicadas al ingreso ilegal de productos desde países limítrofes y mercados asiáticos.
Por esa razón, durante los procedimientos también se secuestraron teléfonos celulares y otros elementos considerados de interés para avanzar con la investigación judicial.
El operativo contó además con la participación de divisiones especiales como Antiterrorismo, Delitos contra la Salud, Capturas y Prófugos, Búsqueda de Personas e Interpol, en un despliegue poco habitual para este tipo de procedimientos comerciales.
La presencia de estas áreas respondió a la necesidad de reforzar controles, identificar posibles prófugos y analizar eventuales vínculos con organizaciones criminales dedicadas al contrabando.
La causa quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº5, a cargo de Diego Amarante, con intervención de la Secretaría Nº10 de María Inés Dato.
Los investigadores ahora intentan reconstruir la ruta de ingreso de la mercadería y determinar responsabilidades entre importadores, distribuidores y comerciantes.
No se trata de un caso aislado. En los últimos meses ya se habían realizado procedimientos similares en distintos barrios porteños, especialmente en Flores y Belgrano, donde también se secuestraron zapatillas, ropa falsificada y artículos ingresados de manera ilegal.
Sin embargo, el volumen de mercadería hallada en este nuevo operativo volvió a encender las alarmas sobre el crecimiento del comercio clandestino y la dificultad para frenar un negocio multimillonario que se mueve en paralelo al circuito legal.
Mientras avanza la investigación judicial, las autoridades sostienen que los controles continuarán en distintas zonas comerciales de la Ciudad con el objetivo de detectar depósitos clandestinos y desarticular redes vinculadas al contrabando y la falsificación.
El caso volvió a exponer una problemática que atraviesa al comercio porteño y que combina evasión, ilegalidad y un mercado paralelo que sigue expandiéndose en uno de los centros de compras más importantes del país.