La estación Entre Ríos entra en obra por tres meses

La estación Entre Ríos de la Línea E cerrará sus puertas este jueves 20 de agosto durante aproximadamente tres meses para avanzar con una renovación integral que buscará mejorar su infraestructura, recuperar sectores deteriorados y ofrecer un espacio más cómodo, iluminado y accesible para los pasajeros.

La intervención se suma a un plan que ya alcanzó a veinte estaciones de la red porteña y que continuará durante los próximos meses con nuevas obras.

El cierre forma parte del Plan de Renovación Integral de Estaciones de Subterráneos de Buenos Aires. Aunque distintas tareas ya se vienen realizando fuera del horario habitual de servicio, a partir del jueves será necesario interrumpir completamente la operación en Entre Ríos para poder avanzar con trabajos que abarcan desde los accesos y los vestíbulos hasta las escaleras, los andenes y distintos sectores estructurales de la estación.

La renovación contempla una puesta en valor amplia. Entre las principales tareas previstas aparecen la pintura general, la impermeabilización, el recambio total de los pisos, la instalación de nuevas luminarias LED, la actualización de la señalética y la incorporación de elementos de accesibilidad.

También se colocará señalización en sistema braille en pasamanos y pórticos, mientras que los andenes sumarán nuevo mobiliario, con bancos, cestos y apoyos isquiáticos.

Uno de los puntos centrales de la intervención estará puesto en las filtraciones y el tratamiento de la infraestructura. Para eso se realizarán trabajos de inyección y tratamiento de juntas, utilizando materiales y productos de última generación destinados a mejorar la protección de la estación frente al ingreso de agua.

En los techos, además, se colocará un revestimiento de aleación de aluminio y zinc con propiedades anticorrosivas. El objetivo será canalizar el agua de manera más eficiente y reducir el riesgo de nuevas filtraciones.

La obra no se limitará a una renovación estética. El proyecto contempla intervenir los distintos espacios que forman parte del recorrido cotidiano de los pasajeros: accesos, galerías de escaleras peatonales y mecánicas, vestíbulos y andenes.

La intención es ordenar y recuperar cada uno de estos sectores para favorecer una circulación más fluida y mejorar las condiciones generales de permanencia dentro de la estación.

En ese sentido, la iluminación tendrá un papel importante. La incorporación de tecnología LED permitirá renovar un sistema fundamental para la seguridad y la comodidad de quienes utilizan el subte, al tiempo que acompañará la actualización de pisos, paredes, cartelería y mobiliario.

La búsqueda apunta a que la estación tenga una imagen más uniforme y actualizada, pero también a resolver problemas concretos vinculados con el desgaste que acumula una infraestructura sometida diariamente a un intenso flujo de pasajeros.

Hay, además, un aspecto que obliga a trabajar con especial cuidado: Entre Ríos cuenta con declaratoria patrimonial. Por ese motivo, la renovación deberá compatibilizar la modernización de la estación con la preservación de los elementos históricos que forman parte de su identidad.

En particular, los murales serán restaurados por profesionales especializados y bajo los lineamientos establecidos por las áreas responsables del patrimonio de la Ciudad y por los organismos nacionales vinculados con la conservación de monumentos y bienes históricos.

La restauración de los murales representa así uno de los trabajos más delicados del proyecto. No se trata simplemente de pintar o reemplazar una superficie, sino de conservar piezas que forman parte del patrimonio del sistema de subterráneos.

La intervención requerirá técnicas específicas para recuperar las obras sin alterar sus características originales, respetando los criterios establecidos para este tipo de bienes.

Con el cierre de Entre Ríos, la estrategia de renovación de estaciones suma un nuevo frente de trabajo. Hasta el momento ya fueron puestas en valor veinte estaciones: Piedras, Congreso, Castro Barros, Lima, Loria, Acoyte y Río de Janeiro, de la Línea A; Uruguay, Pueyrredón, Pasteur-AMIA, Carlos Gardel y Malabia, de la Línea B; San Martín, de la Línea C; Facultad de Medicina, Agüero, Bulnes, Scalabrini Ortiz, Plaza Italia y Palermo, de la Línea D; y Jujuy, de la Línea E. A este listado se agregan también intervenciones realizadas en distintos paradores del Premetro.

El proceso, sin embargo, todavía está lejos de terminar. Actualmente permanecen cerradas otras estaciones debido a trabajos de renovación. Entre ellas se encuentran Tribunales, correspondiente a la Línea D, y General Urquiza, de la Línea E.

Mientras tanto, también están previstas intervenciones en Alberti, Pasco y Sáenz Peña, de la Línea A; Medrano, Ángel Gallardo y Dorrego, de la Línea B; y Lavalle e Independencia, de la Línea C.

La sucesión de cierres genera, inevitablemente, modificaciones en la rutina de quienes utilizan el subte, especialmente en una ciudad donde este medio de transporte resulta fundamental para conectar barrios y zonas de alta circulación.

Pero las obras también responden a una necesidad concreta: buena parte de la infraestructura tiene décadas de uso y requiere intervenciones que permitan extender su vida útil, mejorar las condiciones de seguridad y actualizar espacios que durante años recibieron un mantenimiento limitado frente al nivel de exigencia que soportan.

La renovación de Entre Ríos se desarrolla, además, dentro de un programa más amplio para el sistema de movilidad porteño. En paralelo con las obras de estaciones, se avanza con la licitación de la futura Línea F y con la compra de 224 coches nuevos. Esas unidades estarán destinadas a renovar por completo la flota de la Línea B y a contribuir a una mejora de la frecuencia en las líneas A y C, con los primeros vehículos previstos para comenzar a llegar al país en enero.

A esto se suma otro frente de infraestructura: la renovación de 84 escaleras mecánicas que ya quedaron obsoletas, junto con la instalación de nuevos ascensores y distintas obras consideradas necesarias para actualizar el funcionamiento de la red.

El objetivo general es intervenir tanto sobre aquello que el pasajero ve todos los días como sobre componentes que, aunque permanecen fuera de la vista, resultan determinantes para sostener el servicio.

Con Entre Ríos, la Línea E vuelve a quedar en el centro del programa de renovación. Durante los aproximadamente tres meses que dure el cierre, la estación permanecerá fuera de servicio mientras se ejecutan las tareas previstas.

La expectativa es que, una vez terminados los trabajos, el pasajero encuentre una estación renovada de manera integral, con mejores condiciones de circulación, mayor iluminación, nuevos elementos de accesibilidad y una infraestructura preparada para afrontar los próximos años.

La renovación busca, en definitiva, que una estación histórica pueda conservar su identidad sin quedar al margen de las necesidades actuales del transporte.

Entre Ríos cerrará temporalmente, pero la apuesta es que ese tiempo de obra se traduzca después en un espacio más funcional, accesible y cuidado para quienes vuelvan a utilizarla.

Noticias Relacionadas