Operativo masivo en Boca-Racing: ocho procesados y 221 actas
La noche en la que Boca Juniors y Racing Club se enfrentaron en un estadio colmado no solo dejó un resultado deportivo: también expuso, una vez más, el costado más áspero del fútbol argentino.
En medio de un fuerte despliegue de seguridad, la Policía de la Ciudad detuvo a un hombre con pedido de captura por robo agravado y labró 221 actas contravencionales en un operativo que volvió a poner bajo la lupa los controles en los grandes espectáculos.
“El procedimiento se realizó durante el ingreso de los simpatizantes por el acceso de Filiberto y Suárez, donde se detectó que uno de los asistentes tenía una orden de captura vigente”, precisaron desde el área de seguridad.
El cruce de datos a través del Sistema Informático de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos (SISEF) fue determinante: el hombre, de 36 años, era requerido por la Justicia desde el 9 de mayo de 2023 por una causa de robo agravado.
El arresto se concretó en uno de los anillos de control, cuando el personal policial verificó los datos filiatorios del sospechoso.
El sistema arrojó que el pedido había sido emitido por el Juzgado de Garantías N° 3 del Departamento Judicial de General Rodríguez. De inmediato, el individuo fue apartado del flujo de ingreso y trasladado, quedando a disposición de la autoridad judicial interviniente.
El trámite administrativo se cumplió en el lugar, con la notificación correspondiente y la formalización de las actuaciones.
Pero la detención no fue el único dato saliente de la jornada. En paralelo, la Dirección Prevención en Eventos Masivos informó que durante el operativo se confeccionaron 221 actas contravencionales.
El número, elevado incluso para un partido de esta magnitud, refleja la persistencia de conductas irregulares en el marco de los encuentros de alta convocatoria.
Del total de actas, 178 correspondieron a personas que intentaron ingresar sin entrada. Es decir, más del 80% de las infracciones detectadas estuvieron vinculadas con el acceso irregular al estadio.
A su vez, 33 actas se labraron por derecho de admisión, lo que implica que individuos con restricciones vigentes intentaron igualmente atravesar los controles.
Otras 10 se relacionaron con el suministro o guarda de bebidas alcohólicas, una práctica prohibida en el ámbito de los espectáculos deportivos.
Además, se registraron ocho personas procesadas por distintos delitos. Cuatro fueron imputadas por “tenencia de estupefaciente atenuada para consumo personal”, una figura contemplada en la normativa vigente que distingue entre comercialización y posesión para uso individual.
Otros tres casos correspondieron a “falsificación de documento público o privado”: se trató de hinchas que pretendieron ingresar con carnets apócrifos, una maniobra que no solo vulnera los controles sino que también constituye un delito penal. En todos esos expedientes intervino la UFLA Sur, a cargo del doctor Aníbal Brunet.
El operativo desplegado incluyó controles escalonados en las inmediaciones del estadio, verificación de identidad mediante dispositivos móviles y consulta online de antecedentes en tiempo real.
Este esquema forma parte de una política de seguridad que busca anticiparse a situaciones de riesgo y detectar, entre la multitud, a personas con impedimentos legales para asistir.
Sin embargo, los números invitan a una reflexión más profunda. Que casi doscientas personas intenten entrar sin ticket habla de una presión constante sobre los sistemas de validación y sobre la reventa informal. Que haya más de treinta casos por derecho de admisión demuestra que las restricciones no siempre disuaden. Y que se detecten carnets falsificados revela un mercado paralelo que sigue activo pese a los controles digitales.
El fútbol argentino convoca multitudes y pasiones, pero también exige dispositivos de seguridad cada vez más sofisticados. En este caso, la tecnología fue clave para identificar a un prófugo que intentó mezclarse entre los simpatizantes y para desarticular maniobras irregulares antes de que ingresaran al estadio.
La escena del partido quedó en segundo plano frente a la magnitud del operativo. Lo que se vivió en los accesos fue, en definitiva, una radiografía de los desafíos que enfrenta la organización de espectáculos masivos en la Ciudad: prevenir delitos, hacer cumplir sanciones y garantizar que la fiesta deportiva no se vea empañada por hechos de violencia o ilegalidad.
En una noche de alta tensión y tribunas colmadas, el mensaje fue claro: los controles están activos y el margen para burlar el sistema es cada vez más estrecho.
El desafío, hacia adelante, será sostener ese estándar sin perder fluidez ni afectar al público que cumple con las reglas.