Arranca una renovación total en Estación Tribunales de la Línea D de Subte

La estación Tribunales de la Línea D cerrará sus puertas desde este lunes 2 de marzo y no será un cierre más.

Se trata de una intervención total, profunda, que impactará de lleno en la rutina diaria de miles de pasajeros que utilizan ese nodo neurálgico del microcentro porteño.

La medida forma parte del ambicioso Plan de Renovación Integral de Estaciones y apunta, según se informó oficialmente, a modernizar la infraestructura y elevar la calidad del viaje en uno de los ramales más utilizados de la red.

“Queremos que cada usuario viaje mejor, en espacios más cómodos, más iluminados y más seguros”, explicaron desde Subterráneos de Buenos Aires al detallar el alcance de los trabajos.

La decisión de avanzar con el cierre total responde a la magnitud de la obra: si bien parte de las tareas se venían realizando con la estación operativa desde el año pasado, ahora se ejecutará la etapa más intensa, que exige intervenir accesos, vestíbulos, escaleras y el andén central de manera simultánea.

Lo que se viene en Tribunales no es un simple lavado de cara. La obra contempla pintura integral, impermeabilización con tecnología de última generación, nuevo revestimiento metálico en paredes y cielorrasos para evitar filtraciones, recambio completo de pisos y modernización del sistema de iluminación con luces LED.

También habrá una renovación total de la señalética y la incorporación de señalización en braille en pasamanos y pórticos, un aspecto clave en términos de accesibilidad.

La impermeabilización será uno de los ejes técnicos más relevantes. Se realizarán inyecciones específicas, tratamiento de juntas estructurales y aplicación de productos de alta performance, pensados para mitigar uno de los problemas históricos del subte porteño: las filtraciones de agua que deterioran superficies y afectan la experiencia de viaje. No se trata solo de estética; es infraestructura crítica que impacta en la durabilidad de la estación.

Además, se renovará el mobiliario del andén con la incorporación de bancos, cestos y apoyos isquiáticos, esos respaldos inclinados que permiten descansar sin ocupar demasiado espacio.

La idea, explicaron desde la empresa, es optimizar la circulación y ordenar el flujo de pasajeros en horas pico, cuando la Línea D concentra una alta demanda, especialmente en el tramo que conecta con el microcentro y la zona de Tribunales.

Pero no todo será cemento y metal nuevo. La intervención también contempla la restauración de los murales ubicados en los tímpanos de la estación, una tarea que estará a cargo de restauradores profesionales y que se realizará bajo lineamientos patrimoniales estrictos.

En ese punto, la coordinación con los organismos especializados en patrimonio cultural busca preservar la identidad histórica de la estación, que forma parte del entramado simbólico del subte porteño.

El cierre de Tribunales se inscribe en un plan más amplio que abarca 48 estaciones de la red. Hasta el momento, ya fueron puestas en valor 17, entre ellas Castro Barros, Lima, Loria, Acoyte y Río de Janeiro en la Línea A; Uruguay, Pueyrredón, Pasteur-AMIA y Carlos Gardel en la Línea B; San Martín en la Línea C; Facultad de Medicina, Agüero, Bulnes, Scalabrini Ortiz, Plaza Italia y Palermo en la Línea D; y Jujuy en la Línea E. También se avanzó con la renovación de paradores del Premetro.

La magnitud del programa da cuenta de una política de actualización sostenida que, sin embargo, implica cierres temporales que alteran la rutina de los usuarios. Actualmente permanecen cerradas Piedras y Congreso en la Línea A, y Malabia en la Línea B.

En las próximas etapas, el plan continuará en Medrano y Ángel Gallardo (Línea B), Lavalle e Independencia (Línea C), y General Urquiza y Entre Ríos (Línea E).

Además, se encuentran en proceso de licitación las obras en Sáenz Peña, Alberti y Pasco (Línea A), y Dorrego (Línea B).

La estación Tribunales, ubicada en un punto estratégico por su cercanía a oficinas judiciales, estudios jurídicos y el centro financiero, es una de las más transitadas del ramal que une Catedral con Congreso de Tucumán.

Su modernización no solo apunta a mejorar la experiencia del pasajero frecuente, sino también a revalorizar un espacio que funciona como puerta de entrada a uno de los sectores más dinámicos de la Ciudad.

En términos urbanos, el cierre implica reconfigurar temporalmente la movilidad en la zona. Los usuarios deberán optar por estaciones alternativas o combinar con otras líneas y medios de transporte.

Esa transición, inevitable en cualquier proceso de renovación profunda, será uno de los principales desafíos mientras duren los trabajos.

La apuesta es clara: transformar estaciones envejecidas en espacios más funcionales, accesibles y acordes a estándares contemporáneos.

En Tribunales, la intervención integral busca dejar atrás los problemas estructurales y ofrecer una estación más luminosa, ordenada y preparada para el volumen de pasajeros que la atraviesa cada día.

El impacto real se medirá cuando vuelva a abrir sus puertas y los usuarios puedan evaluar si la promesa de un viaje mejor se traduce, efectivamente, en una experiencia distinta bajo tierra.

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