Una pareja de Merlo conquistó el Mundial de Tango
El Teatro Gran Rex bajó el telón de una nueva edición del Tango BA Festival y Mundial con una consagración que tuvo sello bonaerense: Nicolás Schell y Nair Schinca, representantes de Merlo, se quedaron con el título mundial de Tango Escenario después de una final cargada de talento, emoción y tradición porteña.
La pareja coronó así una competencia que, durante dos semanas, convirtió a Buenos Aires en escenario de una celebración que reunió a más de 2000 artistas y a participantes llegados desde distintos rincones del país y del mundo.
La noche del miércoles 2 de septiembre terminó de definir a los campeones de una edición que tuvo al tango como protagonista absoluto.
Con el Gran Rex colmado, Schell y Schinca alcanzaron el primer lugar en Tango Escenario, mientras que Diego Ortega y Aldana Silveyra terminaron segundos y Facundo Cabral y Mara Navarro completaron el podio en la tercera posición.
La definición de esta categoría no fue simplemente el cierre de una competencia de baile. También representó el punto culminante de un recorrido que comenzó mucho antes de las luces del escenario porteño.
Para llegar a esa instancia, las parejas atravesaron diferentes etapas clasificatorias y se midieron frente a representantes de múltiples países, en una competencia que volvió a mostrar la dimensión internacional que alcanzó el tango argentino.
La otra gran consagración había llegado una noche antes. Lucas Gauto y Naima Gerasopoulou, representantes de Córdoba Capital, se impusieron en Tango de Pista, mientras que Adrián Romero y Marcela Pilatti, de la Ciudad de Buenos Aires, fueron los ganadores de Tango Senior.
En Tango de Pista, Rodrigo Nicolás Palacios e Indira Hiayes ocuparon el segundo lugar y London y Sol quedaron terceros.
En Tango Escenario, en cambio, la atención terminó concentrándose en Schell y Schinca. La modalidad exige mucho más que precisión técnica: cada pareja debe construir una puesta en escena capaz de combinar interpretación, musicalidad, técnica y una identidad propia.
Esa característica convierte a la disciplina en una de las expresiones más espectaculares del Mundial y explica buena parte de la expectativa que genera cada año.
La competencia llegó después de una convocatoria de enorme alcance. En esta edición se inscribieron más de 800 parejas provenientes de 47 países.
Las primeras instancias se desarrollaron entre febrero y julio en 26 ciudades de la Argentina y del exterior, mientras que las rondas clasificatorias, los cuartos de final y las semifinales se concentraron en la Usina del Arte.
El tramo decisivo reunió a 60 parejas en el Teatro Gran Rex: 40 correspondientes a Tango de Pista y otras 20 a Tango Escenario. Es decir, llegar a la final ya implicaba superar un proceso de selección que involucró a cientos de competidores y que convirtió a Buenos Aires en el punto de encuentro de bailarines con diferentes estilos, trayectorias y formas de interpretar una misma música.
Pero el Mundial fue mucho más que sus campeonatos. Durante la edición número 24 de Tango BA Festival y Mundial, la Ciudad desplegó una programación que incluyó más de 150 conciertos, espectáculos, clases de danza, milongas, encuentros de divulgación, proyecciones, muestras y una feria de productos vinculados con la cultura tanguera.
El festival ocupó 50 sedes distribuidas en 34 barrios porteños. Esa expansión territorial resulta significativa porque muestra que el tango no quedó encerrado en los grandes teatros o en los espacios tradicionalmente asociados al género.
La propuesta buscó llevar la música y la danza a distintos puntos de la Ciudad y acercarla a públicos diversos.
La programación artística también tuvo nombres de peso. La final de Tango Escenario contó con la participación especial de Raúl Lavié junto a su Quinteto y con la presentación de “Ellas son tango”, el espectáculo encabezado por Andrea Ghidone que reivindica a mujeres fundamentales para la historia del género.
La jornada anterior, durante la final de Tango de Pista, se presentó Milagros Amud junto a su trío y se realizó además un homenaje a María Nieves.
La propuesta, dirigida por Silvia Toscano, reunió a cinco parejas que recrearon una de las coreografías emblemáticas que la legendaria bailarina había presentado durante las finales del Mundial de Baile en el Luna Park en 2010 y 2012.
La edición había comenzado el 19 de agosto en la Usina del Arte con una producción especial que reunió a la Orquesta del Tango de Buenos Aires, la Camerata Argentina, Abel Pintos, Vicentico y Milagros Amud. Entre los momentos destacados también estuvo el cierre artístico en el Teatro Colón, protagonizado por el Sexteto Mayor y acompañado por Ryota Komatsu Quinteto, la Camerata Argentina y José “Pepe” Colángelo.
A lo largo de las dos semanas pasaron además artistas como Sandra Mihanovich, Néstor Marconi, Germán Cornejo, el Quinteto Revolucionario, Milena Plebs, Lito Vitale, Juan Carlos Baglietto, Franco Luciani, Maggie Cullen, Marcos Ayala, Noelia Sinkunas, Víctor Lavallén, Julieta Laso, Adriana Varela, El Arranque, Carlos Rivarola, Guillermo Fernández, la Orquesta Típica Fernández Fierro, Eduardo Arquimbau, Hugo Rivas y Johana Copes, entre muchos otros.
Para mí, uno de los datos que mejor permite dimensionar lo ocurrido es la combinación entre competencia y cultura. El Mundial no se limitó a definir campeones: funcionó como una vidriera para músicos, bailarines, docentes y creadores, y volvió a poner en evidencia que el tango continúa siendo una expresión artística capaz de dialogar con nuevas generaciones sin desprenderse de sus raíces.
La transmisión en vivo de las finales permitió, además, ampliar el alcance de las jornadas decisivas. Miles de personas siguieron las competencias a distancia, mientras que el público presencial acompañó desde las distintas sedes una programación que buscó sostener al tango como uno de los principales emblemas culturales de Buenos Aires.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, destacó durante el cierre el valor cultural del género y su relación con la actividad turística y económica de la Ciudad.
En la misma línea, la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes, remarcó que esta edición mostró un crecimiento tanto en cantidad como en calidad y subrayó la participación de más de 2000 artistas en los distintos espacios.
Con la consagración de Nicolás Schell y Nair Schinca, el Tango BA Festival y Mundial 2026 encontró a sus últimos campeones y cerró una edición que volvió a reunir competencia, música, danza y memoria.
El trofeo quedó en manos de una pareja de Merlo, pero la celebración volvió a tener a Buenos Aires como gran escenario de una tradición que, lejos de quedar detenida en el pasado, continúa reinventándose frente a nuevas audiencias.