La Ciudad vuelve a aportar brigadistas a la Patagonia

El avance sostenido de los incendios forestales en la Patagonia volvió a encender las alarmas a nivel nacional y motivó una nueva respuesta solidaria desde la Ciudad de Buenos Aires.

El sábado 24 de enero, un contingente de brigadistas forestales del Cuerpo de Bomberos porteño partió rumbo a Chubut para reforzar el combate contra el fuego que desde hace semanas castiga extensas zonas naturales y pone en riesgo comunidades, infraestructura y ecosistemas de alto valor ambiental.

Hace tiempo venimos formando a estos bomberos entendiendo que tanto en el presente como en el futuro este tipo de catástrofes estarán más presentes, señaló el jefe del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad, Juan Carlos Moriconi, al subrayar que el cambio climático, las sequías prolongadas y la disminución de lluvias configuran un escenario cada vez más complejo para el manejo del fuego en todo el país.

El equipo enviado por la Ciudad está compuesto por 30 hombres y mujeres pertenecientes a la Brigada de Incendios Forestales del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires.

Todos los integrantes se ofrecieron de manera voluntaria para cumplir esta misión, un dato que no es menor si se considera el desgaste físico, mental y emocional que implica trabajar durante jornadas extensas en terrenos agrestes, con condiciones climáticas adversas y frente a un enemigo impredecible como el fuego.

Los brigadistas viajaron con equipamiento específico para incendios forestales, que incluye herramientas manuales, elementos de protección personal y materiales destinados a la construcción y refuerzo de líneas de defensa.

Estas tareas resultan fundamentales para frenar el avance del fuego en zonas de montaña, donde la topografía y los vientos pueden acelerar la propagación de las llamas en cuestión de minutos.

El operativo está encabezado por el comandante Mariano Ledesma, integrante del Grupo Especial de Rescate y brigadista forestal, junto al subcomandante Esteban Urgu, segundo jefe de la Estación Puerto Madero y uno de los principales formadores de brigadistas dentro del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad.

Ambos cuentan con una amplia trayectoria en incendios forestales y en la capacitación de personal especializado para este tipo de emergencias.

Uno de los objetivos centrales del despliegue es relevar a las brigadas locales que llevan semanas trabajando sin descanso en el combate del fuego.

La rotación de personal permite que quienes ya se encuentran exhaustos puedan recuperar energías y retomar luego las tareas con mejores condiciones físicas y operativas, una estrategia clave para sostener el esfuerzo en emergencias que se extienden en el tiempo.

Actualmente, los bomberos porteños están abocados a ampliar y reforzar las líneas de defensa en las laderas montañosas, utilizando herramientas manuales para eliminar material combustible y crear franjas de contención.

Esta labor preventiva resulta decisiva para evitar que el incendio cruce sectores críticos y alcance nuevas áreas boscosas o zonas pobladas, con consecuencias potencialmente devastadoras.

El Cuerpo de Bomberos de la Ciudad cuenta con 74 efectivos formados específicamente en la especialidad de incendios forestales, un número que refleja una política sostenida de capacitación y profesionalización.

Esta preparación no solo responde a emergencias fuera del ámbito urbano, sino también a la necesidad de anticiparse a un contexto ambiental cada vez más extremo, donde los eventos climáticos severos se vuelven más frecuentes.

No es la primera vez que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires participa en este tipo de operativos.

Ya lo hizo en los incendios de la provincia de Corrientes y en dos oportunidades en el Parque Nacional Los Alerces, consolidando una experiencia interjurisdiccional que fortalece la respuesta conjunta ante desastres de gran magnitud.

Estas intervenciones se enmarcan en lo dispuesto por la Ley Nacional 26.815, que crea el Sistema Federal de Manejo del Fuego y establece mecanismos de cooperación entre Nación, provincias, la Ciudad y Parques Nacionales.

Desde una mirada institucional, entendemos que la lucha contra los incendios forestales ya no puede abordarse como hechos aislados o excepcionales.

Los datos climáticos, la pérdida de humedad en los suelos y la mayor frecuencia de olas de calor obligan a pensar estas emergencias como un desafío estructural, que requiere planificación, inversión y coordinación permanente entre los distintos niveles del Estado.

La presencia de los brigadistas de la Ciudad en Chubut vuelve a poner en primer plano el valor del trabajo conjunto y la solidaridad federal frente a catástrofes que exceden cualquier frontera administrativa.

Mientras el fuego sigue activo y la tarea continúa, el esfuerzo de quienes combaten las llamas se convierte en un recordatorio concreto de que la prevención, la capacitación y la cooperación son hoy herramientas tan importantes como el equipamiento para enfrentar un problema que llegó para quedarse.

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