Hallaron sanas y salvas a las dos adolescentes desaparecidas en Villa Devoto

La angustia que se extendió durante horas en Villa Devoto encontró finalmente un desenlace esperado: las dos adolescentes de 13 años que eran intensamente buscadas desde la tarde fueron halladas sanas y salvas en la zona de Moreno.

La incertidumbre que había movilizado a familiares, autoridades y a toda una comunidad educativa se disipó entrada la noche, aunque dejó abiertos interrogantes sobre cómo y por qué se desencadenó la secuencia.

“Las encontramos bien, eso es lo importante”, fue la frase que sintetizó el alivio en el entorno familiar, tras una jornada marcada por la desesperación y la búsqueda contrarreloj.

La confirmación llegó de la mano de Nicolás Domínguez, tío de una de las menores, quien había seguido de cerca cada paso del operativo informal que se armó mientras avanzaban las actuaciones judiciales.

Según se pudo reconstruir, todo comenzó en el Colegio Presencia, en el barrio porteño de Villa Devoto, donde ambas adolescentes fueron vistas por última vez durante una clase de educación física.

En ese contexto, y sin generar sospechas inmediatas, habrían abandonado el predio por una salida alternativa, perdiéndose desde ese momento todo rastro concreto de su paradero.

La denuncia se radicó rápidamente y el caso quedó bajo la órbita de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°37.

A medida que pasaban las horas, empezaron a surgir datos clave que permitieron orientar la búsqueda. Uno de los elementos determinantes fue que una de las chicas no llevaba su celular, mientras que la otra sí contaba con su dispositivo.

Esto llevó a que familiares intentaran reconstruir los últimos movimientos a través de contactos y redes, en un intento desesperado por obtener pistas.

En ese proceso, una compañera de colegio aportó un dato central: ambas habrían comentado previamente su intención de escaparse para encontrarse con un chico en Ciudadela.

Ese indicio abrió una nueva línea de análisis. Ya no se trataba únicamente de una desaparición sin contexto, sino de una posible acción planificada, aunque con la impronta propia de la edad y sin dimensionar los riesgos.

A esto se sumó la aparición de una imagen que una de las adolescentes habría compartido, donde se observaban vías de tren, aunque sin precisiones geográficas.

Ese detalle, si bien ambiguo, reforzó la hipótesis de un desplazamiento hacia el conurbano bonaerense.

Otro aspecto que no pasó desapercibido fue el contexto familiar inmediato. De acuerdo con el testimonio del tío, una de las menores había tenido una discusión con su madre horas antes de la desaparición, aunque fue descripta como una situación menor, sin una gravedad que hiciera prever un desenlace de este tipo.

Sin embargo, en la lógica adolescente, este tipo de episodios puede funcionar como detonante de decisiones impulsivas.

Finalmente, el hallazgo en Moreno puso fin a la incertidumbre, pero abrió una nueva etapa: la de entender qué ocurrió en ese lapso de tiempo y si existieron factores externos que hayan influido en la situación.

La Justicia ahora deberá analizar las circunstancias del hecho, reconstruir el recorrido de las menores y determinar si corresponde avanzar en algún tipo de responsabilidad, ya sea por parte de terceros o en relación con eventuales fallas en los mecanismos de control.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa un tema sensible: la vulnerabilidad de los adolescentes frente a decisiones impulsivas y el rol que juegan tanto el entorno familiar como las instituciones educativas en la contención y prevención.

También expone la velocidad con la que una situación cotidiana puede transformarse en un caso de alto impacto, movilizando recursos y generando una alarma social que, por fortuna, en esta oportunidad no terminó en tragedia.

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