Se desmontó la rampa abandonada de la Autopista 25 de Mayo

Como parte del proyecto del Paseo del Bajo, la Ciudad desmontó la última mole (ubicada en en la 25 de Mayo y Huergo) perteneciente a lo que en la década del setenta pretendió ser la Autopista Ribereña. Con un peso de 600 toneladas, se utilizó una grúa gigante que permitió realizar todo el operativo.

Los trabajos en ejecución consisten en demoler parte de la rampa en desuso que se construyó en el año 1980 para enlazar la autopista 25 de Mayo con la Autopista Ribereña. Esta estructura debe ser demolida a fin de adaptar su geometría al nuevo proyecto de Paseo del Bajo, ya que la rampa fue diseñada para conectar con una autopista elevada y debe compatibilizarse con un corredor cuya traza correrá bajo el nivel del piso.

Los trabajos requieren de un operativo de gran magnitud, con más de 30 personas abocadas a las tareas.

El operativo realizado el fin de semana consistió de realizar el desmontaje de dos tramos de esa rampa. El primero de una longitud de 17 metros y un peso de 220 toneladas. El otro de idéntica medida. Mientras que resta un último desmontaje, de 21 metros de longitud y 272 toneladas.

Estos tramos son cortados y desvinculados con un sistema de corte con hilo Diamantado. La técnica del corte con hilo consiste en un circuito refrigerado por agua del hilo diamantado, el mismo es colocado alrededor de la estructura a cortar y distribuido a través de un juego de poleas.

El sistema está compuesto por una consola de control remoto para el operario. Las ventajas principales de este equipo son, por un lado, el accionamiento a distancia, lo que elimina cualquier tipo de lesiones al operador y garantiza un corte suave con un gran rendimiento.

Se toma un perímetro de seguridad a una cierta distancia que existe entre el operador y el punto de corte delimitando cualquier contacto directo con el hilo.

Cada tramo se va desmontando de a uno mediante una grúa sobre orugas de 600 toneladas.

Estos tramos se van apoyando en el suelo y se demolerán integralmente a través del trabajo combinado de retroexcavadoras con martillos, equipo de oxicorte y mordaza hidráulica para rotura por compresión y para separar el hormigón del acero.

Los trabajos tienen un nivel de complejidad alto, lo que requiere un operativo de gran magnitud, con más de 30 personas abocadas a las tareas, que trabajarán durante varias jornadas de día y de noche.

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