Vecinos apretados, aumentarían la presión sobre bienes personales

Cambiemos prometió que en su gestión no sólo habría una baja en la presión tributaria, sino que además en el menú de tributos a reducir, el Impuesto a los Bienes Personales estaba al tope de las preferencias.

Sin embargo, la crisis financiera y fiscal enterró cualquier buena intención.

La necesidad de contar con el Presupuesto 2019 hizo que el Ejecutivo tuviera que negociar con la oposición en el Congreso y entregarse a una mayor presión en el tributo.

Según los cambios que se aprobarían, habría unas 400.000 personas más alcanzadas y los que ya tributan pagarán mucho más.

La clase media en su totalidad estaría ya dentro del impuesto.

Mauricio Macri quedará ahora en la historia como uno de los presidentes que más aumentaron los impuestos; luego de haber inventado el tributo a la renta financiera (lo que dio inicio a la crisis financiera en abril pasado, al comenzar el gravamen a los inversores externos), de haber aumentado la presión en Ganancias y de crear un régimen para castigar a los exportadores supuestamente beneficiados por la devaluación.

Según los tributaristas, para los que en algún momento confiaron en el Gobierno en el último blanqueo con la promesa de que no serían castigados con nuevos tributos, el aumento de la presión de Bienes Personales es una emboscada.

Marcos Peña.

Los cambios que acordó el oficialismo con la oposición en el Congreso para avanzar con el presupuesto del 2019, pusieron al rojo vivo los nervios de contribuyentes y tributaristas (mucho más a los primeros).

Se trata de la marcha atrás de la rebaja y eliminación del impuesto a los Bienes Personales que estaba contemplada en la Reforma Fiscal aprobada a fines del año pasado.

Ahora no solo no se avanza en la paulatina eliminación del gravamen, sino que aumentará la presión; y en muchos casos habrá que pagar más, aún con un incremento del mínimo no imponible.

Incluso se especula con que desde el próximo ejercicio fiscal, entre 300.000 y 400.000 personas deberían ingresar en el régimen.

Todo lo contrario a lo que se había prometido durante la campaña electoral del 2015 y lo que se aseguró que se buscaba con la última reforma previsional.

Según los cálculos del oficialismo, consensuados con la oposición en el Congreso, la recaudación en el impuesto subiría unos $30.000 millones el próximo año.

Según fuentes oficiales, la decisión de abrir la negociación fue del jefe de Gabinete Marcos Peña, que dio la orden a los legisladores oficialistas que aceptaran los cambios a favor de una mayor presión tributaria a cambio del compromiso de varios gobernadores de acompañar el proyecto de Ley de Presupuesto 2019. Entre los más vehementes en el momento de reclamar mayor presión en Bienes Personales se encontraron el gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá, el de La Pampa Carlos Verna y el de Chubut Mariano Arcioni. De todas maneras, ninguno de estos aseguró aún los votos.

Como resultado de las modificaciones, la mayoría de los contribuyentes van a terminar pagando más, a pesar de que el mínimo pasará de uno a dos millones de pesos, a partir del 1° de enero del 2019.

Eso es porque por el efecto de la devaluación alteró los precios, sobre todo en activos dolarizados. Por caso, el equivalente el dólares a enero de este año del minino de Bienes Personales, será casi igual en el mismo mes de año próximo si se mantiene la actual cotización, unos u$s54.000.

Según comentó el tributarista Iván Sasovsky “la gente va a terminar pagando más”.

El proyecto que tomó estado parlamentario plantea una marcha atrás con la reducción de la alícuota del 0,25% que presentaba el gravamen hasta el momento.

Los cambios impulsados por la oposición hacen que el régimen de Bienes Personales vuelva al viejo sistema.

La reforma fiscal aprobada en diciembre pasado y que prometía una baja en la presión tributaria general (incluyendo cambios drásticos en el tributo a la riqueza a favor del contribuyente), finalmente cayó en desgracia por imperio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora, por el contrario, se establecen tres nuevas categorías que inevitablemente harán que los contribuyentes paguen más y se sumen nuevas personas.

El tributarista César Litvin planteó que el nuevo esquema que se analiza en el Congreso es “una emboscada” para aquellos que entraron al blanqueo de bienes, en tanto preveían pagar con una alícuota y ahora se la cambiaron.

El especialista consideró que también se “afecta a la seguridad jurídica”.

Se cambiaron las reglas de juego en apenas unos meses.

Aun así, las chances de que puedan prosperar demandas contra el Estado son bajas, porque se trata de una medida general que afecta a todos los contribuyentes.

Litvin refiere a la promesa oficial concretada por el oficialismo, que ante el llamado de 2016 al exitoso blanqueo de capitales con que Mauricio Macri comenzó su gestión, se les aseguraba a los interesados que la idea general no era que paguen más impuestos que los comprometidos para ingresar al régimen.

Ahora, además de la multa liquidada para poder anotarse en el blanqueo, habrá una presión impositiva mayor al haber decidido blanqueo de bienes, especialmente los radicados en el exterior que están inevitablemente imputados en divisas.

El nuevo esquema de tributación de Bienes Personales fija tres escalas.

Hasta los $2 millones no se abona, de $2 a $5 millones, se paga una alícuota del 0,25%, de $5 a $20 millones, se tributa un fijo de $7.500 más el 0,50%, y de $20 millones en adelante, un fijo de $82.500 más una alícuota del 0,75.

Litvin explicó que para los que están en la escala más baja, el resultado es que pueden beneficiarse con una rebaja de hasta un 24% del impuesto, pero ya a partir de la segunda se abona un 24% más.

Los que declaren bienes del orden de los $10 millones pagarán 45% más de lo que estaban abonando y los que declaren bienes por $25.000 millones soportarán un incremento del 100%.

Litvin consideró que “la devaluación también afectó de tal manera que amplia la base imponible” cuando se trata de bienes cuyos precios están dolarizados.

“Esto es como volver a cazar en el zoológico”, agregó el experto en impuestos.

También indicó que el cambio afectará a los propietarios de bienes inmuebles rurales.

Esta clase de activos dejaron de estar alcanzados por el gravamen a la Renta Mínima Presunta, pero lo incluyeron ahora en Bienes Personales.

Por otro lado, los contribuyente estarán afectados por partida doble. En varias provincias, como en Buenos Aires, se efectuaron revaluos fiscales sobre los inmuebles.

En la mayoría de los casos la valuación fiscal de una vivienda se multiplicó por ocho veces.

Con ello se logró una mayor recaudación, para compensar así la reducción de las alícuotas de Ingresos Brutos que se habían comprometido los gobernadores con el Gobierno federal.

Ahora, estos contribuyentes soportarán la mayor presión fiscal el Estado provincia, y la del Estado nacional.

Lo cierto es que cuando se apliquen los cambios, el impuesto a los Bienes Personales tendrá un volumen recaudador muy superior al actual, incorporando más contribuyentes a la lista de personas físicas alcanzadas.

Los cálculos básicos hablan que cualquier familia de clase media propietaria de un departamento de dos o tres ambientes y un vehículo junto con algunos ahorros, estaría ya alcanzada por el impuesto al estar por encima de la barrera 2 millones de pesos de bienes.