Viejas y nuevas cartas hacia la reunificación pacífica de Corea

Mientras la geopolítica sigue al rojo vivo, un destello de esperanza cobra actualidad en la península coreana en el actual proceso de acercamiento mutuo.

Mientras Corea del Norte ultima detalles para una segunda Cumbre con EEUU, Corea del Sur se prepara para celebrar el centenario del Movimiento de Independencia Primero de Marzo, que había acordado celebrar en conjunto con el Norte.

Dos citas que eventualmente podrían potenciar el largo y sinuoso proceso de paz en la región y empujar a cambios más profundos a viejos paradigmas de confrontación militar, ideológica y comercial.

Cabe recordar que la península coreana fue disputada por sus vecinos desde antaño.

Fue vasalla por siglos de China y luego de Japón, que la sometió durante la primera mitad del siglo XX.

Tras la segunda guerra mundial la ambición e intereses geopolíticos la partió en dos, quedando una fracción bajo la órbita de la entonces Unión Soviética y otra de EEUU. Conflicto que la joven ONU no consiguió resolver y una cruenta guerra fratricida de tres años (1950-1953) consolidó una línea divisoria imaginaria en el noreste asiático hasta la actualidad siguiendo el trazado del paralelo 38°.

Con sistemas de gobierno y formas de vida dispares.

El Norte con matriz socialista, una ideología autóctona “Juche”, de “culto al líder” sustentado en el pueblo y economía dirigida por el Estado.

Y un Sur democrático, de costumbres occidentalizadas y un capitalismo en franca expansión tecnológica.

En el contexto, permanece la tensión militar EEUU-Rusia, con la amenaza de instalación de misiles de rango intermedio en Europa, tras la salida unilateral de Washington del tratado de eliminación de misiles de corto y medio alcance (1).

Lo que produjo el abandono automático de Moscú de este acuerdo entre ambas potencias firmado el 8 de diciembre de 1987, entre el presidente estadounidense Ronald Reagan y el secretario general del partido comunista de la entonces URSS Mijaíl Gorbachov. Lo que parece un salto al pasado de la “guerra de las galaxias” durante la polarización extrema de la “guerra fría”.

La otra expresión por la supremacía mundial es la abierta “guerra comercial” EEUU-China, que se impusieron mutuamente aranceles por valor de miles de millones de dólares. Washington cargó con 250 mil millones de dólares de aranceles desde julio a productos del “gigante asiático”.

Mientras Pekín respondió con tasas por valor de 110 mil de la misma moneda a bienes norteamericanos (2).

Especialistas sostienen que esta tensión comercial no sólo afectará a sus respectivas economías, sino que repercutirá en otros países asiáticos y de América Latina.“Resulta que el problema de Corea es un buen juego para el que sepa jugarlo.

Ni EEUU ni China se dejarán desplazar en el Extremo Oriente, pero tampoco piensan entrar ahora en conflicto directo. Obviamente, es un equilibrio pensado para una etapa de prudencia y en la penumbra, pero ¿lo será también a la hora de poner las cartas boca arriba?”, concluye Enrique Enrui Yang, colaborador del Observatorio de la Política China, su análisis de un “Lugar de fácil conflicto”.

Un artículo sobre la región del noreste asiático titulado “Corea del Norte: Una baza para la seguridad de China” (3), donde plantea la “Necesidad de un entorno de paz” y el “Empeño en el equilibrio”.

Entonces, ¿Qué nuevas cartas podrán poner en juego los protagonistas para avanzar en pasos innovadores hacia la unificación pacífica y no quedar estancados en viejas disputas y frustraciones, una especie de “paz fría” de statu quo indefinido? NortePese los vaivenes y contra todos los pronósticos, Corea del Norte y Corea del Sur renovaron expectativas al iniciar 2019 en la misma línea de acercamiento asombroso producido durante el 2018.

Tres cumbres mantuvieron el año pasado sus máximos dirigentes, el surcoreano Moon Jae-in y el norcoreano Kim Jong-un. Este fue quien cobró particular protagonismo con sus negociaciones a tres puntas: Corea del Sur, EEUU y China.

Destaca la histórica cita con el presidente estadounidense Donald Trump en un año donde aumentó sus apariciones públicas, principalmente en los campos de la economía y asuntos exteriores, en paralelo con sus pasos conciliadores en la península.

El 2019 continuó en esta tónica. “Sobre la base de los valiosos logros obtenidos en el año pasado, signado por acontecimientos extraordinarios, debemos alcanzar en el año nuevo 2019 mayores avances para las relaciones intercoreanas, paz y prosperidad de la nación y la reunificación del país”, declaró Kim en su mensaje televisado al pueblo norcoreano el 1° de enero, donde expresó su deseo de reunirse nuevamente con Trump.

Y seguidamente proclamó un lema: “¡Abramos una era dorada para la paz, prosperidad y reunificación de la península coreana, implementando cabalmente las históricas declaraciones Norte-Sur!”, según el mensaje difundido por la agencia norcoreana de noticias KCNA (4).Kim exaltó en dicho discurso la “línea independiente” de su país, término que repitió 26 veces, aplicada principalmente al desarrollo económico y a su vertiente ideológica socialista.

A este factor “y la determinación estratégica de nuestro Partido” aduce que “el 2018 fue un año histórico, en el que se produjeron notables cambios en la situación nacional e internacional”.

Y esta premisa parece marcar el rumbo: “Nuestro Partido y Gobierno, bajo el ideal de la independencia, la paz y la amistad, estrecharán como antes la solidaridad y la cooperación con los países socialistas y desarrollarán las relaciones con todos los países que nos traten amistosamente” (5).

En este sentido apostó fuerte en los primeros días de enero, cuando en su primera actividad exterior del año nuevo se encontró con su par chino Xi Jinping, quien aceptó devolver la visita a Corea del Norte durante el año.

En el mismo mensaje reconoce que “la primera histórica Cumbre” con EEUU “ha hecho un gran aporte a la modificación dramática de las relaciones bilaterales más hostiles en el mundo y a la paz y la seguridad en la península coreana y la región”.

Por lo que aspira avanzar en el acuerdo para “instaurar un sistema de paz eterna y duradera y lograr la completa desnuclearización en la península coreana”, que “es la posición invariable de nuestro Partido y Gobierno, y mi firme voluntad”. Además de “estar preparado” para reunirse otra vez con el presidente estadounidense, “en cualquier momento”, con la promesa de esforzarse “para dar un resultado aceptable para la comunidad internacional”, aunque anticipando que no aceptará presiones o imposiciones unilaterales (6).

Vale acotar que Kim apareció en público en 98 ocasiones durante el 2018, y las actividades relacionadas con la economía acapararon la mayor parte: 41,8%; rubro que había representado en el 2017 el 27,7% del total.

También aumentó su accionar en asuntos internacionales y otros campos del 1 al 28,5% en el período citado, mientras las apariciones públicas vinculadas con el Ejército se redujeron del 44,7 al 8,2%, en consonancia con la propuesta de paz de Pyongyang (7).

Uno de los puntos más altos de este cambio fue la Declaración conjunta firmada el 12 de junio en la cita con Trump en la Isla Sentosa (Singapur), nombre isleño que causalmente se traduce del malayo “como la paz y la tranquilidad”.

La misma afirma el compromiso por la paz, contempla el intercambio de prisioneros y “la desnuclearización completa de la península coreana” (8). Sur“

El año pasado, probamos cómo la paz puede fomentar muchas esperanzas.

Sin embargo, la paz que estamos disfrutando ahora sigue siendo temporal.

Haré todo lo posible para que el flujo de la paz se convierta en una gran ola irreversible en el nuevo año”, señaló el presidente surcoreano Moon Jae-in en un mensaje de inicio de 2019.

“Cuando se logre la desnuclearización completa y se establezca la paz permanente en la península de Corea se iniciará una era en que la paz impulsa la prosperidad en la Península”, acotó el mandatario ante empresarios durante una recepción de Año Nuevo, donde se comprometió a establecer 30 mil fábricas inteligentes, construir complejos industriales y ciudades inteligentes acordes con la era de la cuarta revolución industrial (9).

Moon dejó asentado en su mensaje de comienzo de año su voluntad de crear una era de paz, poniendo como norte el desarrollo económico. “Iniciaré, sin lugar a dudas, una era en la que la paz aporta una gran fortaleza a nuestra economía”, sentenció en un discurso fuertemente economicista, mencionando que “al norte, los ferrocarriles estarán conectados para llegar a Rusia y Europa; y al sur, se creará una comunidad de paz y prosperidad junto con la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y la India” (10).

El presidente surcoreano adujo que el año pasado su país obtuvo 600 mil millones de dólares en exportaciones “por primera vez en la historia”, lo que marcó “el comienzo de una era de 30 mil millones en ingresos per cápita”.

En esta misma línea señaló que Corea “se convirtió en la séptima nación en lograr esta hazaña entre países con una población de más de 50 millones, siguiendo a Estados Unidos, Alemania, Japón y algunos otros”, siendo la única nación transformada “en una potencia económica entre los países que obtuvieron su independencia después de la Segunda Guerra Mundial. Merecemos plenamente enorgullecernos de este éxito”, acotó (11).Cabe recordar que Corea del Sur y Corea del Norte inauguraron en septiembre una oficina de enlace en la ciudad fronteriza de Kaesong, un espacio de comunicación y seguimiento de los distintos puntos de negociación.

“Ahora Corea del Sur y del Norte pueden mantener consultas directas las 24 horas del día y los 365 días al año sobre cuestiones relacionadas con los avances en las relaciones intercoreanas, la paz y la prosperidad en la península coreana”, dijo Cho Myoung-gyon, ministro de Unificación de Corea del Sur (12).

Este último un órgano de gobierno que tiene como objetivo trabajar por la reunificación de la península.

Establecido en 1969, como Consejo Nacional de la Unificación, con un estatuto de 1998 que busca promover la cooperación y el diálogo intercoreano.

Por lo que se surge de discursos y algunos gestos, más allá de la solapada disputa que por momentos reaparece por variados factores, el interés manifiesto del Norte y del Sur de Corea parece cuestionar una y otra vez el statu quo de “paz fría” de la península. Del mismo modo el deshielo de relaciones norcoreano con EEUU.

“Los medios de comunicación no nos dan crédito por el tremendo progreso que hemos logrado con Corea del Norte.

Piense en dónde estábamos al final de la administración de Obama en comparación con ahora (…) ¡Espero reunirme con el presidente Kim a fines de febrero!”, revalidó Trump en un tuit su postura de avanzar en los acuerdos (13).

Nuevas cartas“Poderosa y próspera gran nación” es el lema de la República Democrática Popular de Corea, cuyos habitantes se llaman a sí mismos “personas de Goryeo”, sin diferenciar Norte de Sur. Conciencia nacional de una denominación que remite al reino de la dinastía Goryeo, que rigió la península entre los siglos X y XV, de donde se deriva “Corea”.

“Beneficiar ampliamente a la humanidad” o “Devoción por el bienestar humano” es el de la República de Corea, que podría resumir una común aspiración, de notable trascendencia.

Una idea que indudablemente marca un cambio sustancial en la concepción y lógica geopolítica que impuso su predominio en la costa del Atlántico durante los últimos cinco siglos.En definitiva, ¿cuáles son las perspectivas de paz y de desnuclearización de la península coreana?

¿Cuáles son las posibilidades de unificación en vista al mejoramiento de relaciones intercoreanas? ¿En qué medida mayores avances en esta materia dependen de morigerar las sanciones económicas de la comunidad internacional hacia Corea del Norte?

¿Cuál será el rol de un pueblo de más de cinco mil años separado hace 70 por una frontera imaginaria trazada por cuestiones ideológicas?

¿Cuál sería la forma de gobierno de una eventual unificación, teniendo en cuenta que se trata de sistemas políticos y económicos diametralmente diferentes

¿Qué puede tomarse como referencia para empujar el proceso de la experiencia de reunificación alemana tras caer el Muro de Berlín, el otro vestigio de la “guerra fría”, acontecimiento del cual se cumplirá próximamente 30 años?En un contexto aún más amplio.

¿Podrá adecuarse la ONU a estos nuevos tiempos, considerando que en su mismo nacimiento no pudo detener la guerra fratricida en la península coreana y en sus más de 70 años no consigue garantizar “la paz y seguridad” mientras los postulados de la Declaración de los Derechos Humanos y de los pueblos son pisoteados al son de los conflictos por los intereses comerciales y tendencias ideológicos en cada región del planeta?

¿Será posible pensar en términos geopolíticos prácticos aquel célebre pensamiento de Einstein para resolver viejas rencillas y conflictos?: “Los problemas no se pueden solucionar en el mismo nivel de conciencia en el que fueron creados”.

¿Cuál es la apertura a una nueva visión en las relaciones humanas y los pueblos para renovar e impulsar los pasos hacia el mutuo entendimiento, el desarrollo pacífico y sustentable?Más allá de la solidez de la voluntad de los distintos interlocutores por la unificación pacífica y las innumerables preguntas por responder, con pasados temores e ilusiones, las expectativas se centran ahora en la segunda cumbre bilateral de dos días que mantendrán Trump y Kim a partir del 27 de febrero en Hanói (Vietnam). Ocasión en la que seguramente EEUU se enfocará en avanzar en los acuerdos de la desnuclearización y Corea del Norte pujará por mitigar las sanciones economías y oxigenar sus aspiraciones. Y la próxima celebración del centenario del Movimiento de Independencia Primero de Marzo, que permitirá saber que hondo anclará aquel sentimiento en el actual pueblo coreano.

“En cuanto que esta proclamación se origina de nuestros 5000 años de historia, en cuanto que nace de la lealtad de veinte millones de personas, en cuanto afirma nuestro anhelo de progreso a la libertad duradera, en cuanto expresa nuestro deseo de formar parte de la reforma global presente en la conciencia humana, es la solemne voluntad del cielo, la gran marea de nuestra era, y un acto justo necesario para la coexistencia de la humanidad.

Por ello, ¡ningún poder en este mundo puede obstruirlo o suprimirlo!” (14), expresaba parte de la Declaración de Independencia de Corea, leída en Seúl el 1° de marzo de 1919, entonces bajo el yugo japonés. Hito que diera lugar a movilizaciones multitudinarias, con héroes para recordar.

También a cruentas represalias de las fuerzas de ocupación, con miles de muertes y heridos, además de decenas de miles de encarcelamientos.

Conectar con aquel sentimiento de una misma nación, una etnia y cultura ancestral, y los valores de aquellos patriotas puede revivir el espíritu independentista y la esencia de un mismo pueblo, hoy influenciado por otros poderes e intereses que todavía los separan.

Sin dejar de considerar que una eventual unificación podría llevarla en un corto tiempo a una potencia económica mundial, según opinión de especialistas, complementando la tecnología del Sur con los recursos naturales del Norte.

Más allá del actual desequilibrio y diferencias que introdujo la división, desde el pensamiento, sistema político y la economía.

El foco está puesto en la región del Asia-Pacífico.

A la Cumbre del 27 de febrero en Vietnam y la celebración del 1° de marzo en Corea hay que sumar el fin de la tregua de 90 días entre EEUU y China, respecto de su abierta “guerra comercial”, fijada por Trump y Xi Jinping durante la Cumbre del G20, el 1° de diciembre en Buenos Aires (Argentina). Lo cierto que la “paz fría” y el statu quo de confrontación geopolítica militar-comercial-ideológica, que mantiene una línea imaginaria de este a oeste de la península entre Pyongyang-Seúl y conflictos en cada región del planeta, será cuestionada ante una eventual península unificada.

Y la expectativa es que aparezcan sobre las distintas mesas de diálogo nuevas cartas y opciones para una coexistencia más amigable, de más cooperación y menos lucha, en perspectiva de prosperidad mutua y futuro sustentable para todos.

Lic. Miguel Werner

Sección Perspectivas de Paz / miguelwerner@yahoo.com.ar

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