Más de 200 cuadras en obra durante los meses de vacaciones
Mientras buena parte de la Ciudad de Buenos Aires baja un cambio y se repliega al ritmo del verano, las calles entran en plena actividad.
Con menos autos circulando y una ventana operativa clave, el Gobierno porteño puso en marcha el Plan Verano, el operativo de mantenimiento y renovación vial más ambicioso del año, que entre enero y marzo apunta a intervenir cerca de 200 cuadras estratégicas para mejorar la movilidad urbana y preparar la infraestructura para los desafíos del transporte que viene.
Es el momento en que la Ciudad aprovecha la menor circulación para hacer obras de fondo que durante el resto del año serían imposibles, repiten desde el área de Infraestructura.
El diagnóstico es claro: menos tránsito implica menos impacto para los vecinos y mayor eficiencia para ejecutar trabajos que, en muchos casos, estaban pendientes desde hace años.
El Plan Verano no es un simple operativo de bacheo. Se trata de una intervención integral que combina repavimentaciones completas, cambios de materialidad en calzadas, readoquinado, nivelación de suelos y reparación de losas de hormigón.
La inversión prevista supera los 23.500 millones de pesos y apunta a reforzar arterias clave que sostienen buena parte del movimiento diario de la Ciudad.
En términos concretos, el programa contempla obras sobre 103 cuadras de avenidas principales, grandes cruces, carriles exclusivos y corredores de Metrobus.
A esto se suman 27 cuadras que serán adaptadas como parte de la futura traza del Trambus, el nuevo sistema de transporte eléctrico y sustentable que promete reducir emisiones y ruido, y otras 68 cuadras ubicadas en zonas emblemáticas o de alto impacto urbano.
Las primeras máquinas ya están en la calle. Entre las intervenciones en ejecución se destacan tramos de avenidas como Acoyte, Rivadavia y La Plata, todas ellas pensadas como parte del recorrido del futuro Trambus.
También avanzan trabajos en calles de distintos barrios, desde Moreno y Concordia hasta Vidal, Rómulo Naón y Martiniano Leguizamón, con el objetivo de mejorar calzadas que soportan un uso intensivo o que arrastraban problemas estructurales.
El foco fuerte del Plan Verano está puesto en las avenidas de alto tránsito. Allí se concentran repavimentaciones, refuerzos estructurales y mejoras de calzada que buscan extender la vida útil de las arterias más exigidas.
Avenida Córdoba, a la altura de Recoleta, suma 2.500 metros cuadrados de intervención; Cabildo, en Belgrano, otros 2.300 metros cuadrados en carriles de tránsito particular; y Directorio, en Parque Avellaneda, alcanza los 9.000 metros cuadrados.
El listado se completa con Figueroa Alcorta en Palermo, Montes de Oca en Barracas, García del Río en Saavedra y un amplio frente de obras en Puerto Madero, donde la intervención total supera los 18.600 metros cuadrados.
Uno de los ejes estratégicos del Plan Verano 2026 es la preparación de la infraestructura para el Trambus.
Las obras de adecuación sobre avenidas como Rivadavia, La Plata, Acoyte, José María Moreno y Sarmiento incluyen reparaciones profundas y cambios de materialidad en los carriles centrales, pensados para un sistema de transporte 100% eléctrico.
La apuesta combina sustentabilidad ambiental, menor contaminación sonora y mayor eficiencia en el traslado de pasajeros.
En paralelo, el plan alcanza a los corredores de Metrobus. Durante los meses de verano se realizan tareas de reparación, bacheo y sellado de juntas en el Metrobus 9 de Julio, el Metrobus Sur, Juan B. Justo y San Martín.
En este último corredor, además, se ejecuta un cambio de asfalto a hormigón en 600 metros cuadrados, una decisión técnica que busca resistir mejor el tránsito pesado y reducir los costos de mantenimiento a mediano plazo.
Las obras también llegan a los grandes cruces, esos puntos neurálgicos donde el tránsito se vuelve más exigente y cualquier falla se multiplica. Intersecciones como Independencia y Defensa en San Telmo, Cabildo y Juramento en Belgrano —con cambio de asfalto a hormigón— o Corrientes y Forest en Chacarita forman parte del cronograma, junto con cruces clave en Caballito, Parque Chacabuco y Villa Soldati.
Un capítulo aparte merece la intervención en zonas emblemáticas y de alto valor patrimonial. En el entorno del Cementerio de Recoleta, por ejemplo, se trabaja con especial cuidado: se retiran los adoquines, se nivela la base y se recoloca el granito original, preservando la identidad histórica del lugar mientras se mejora el estado de la calzada.
En el Microcentro, el plan abarca más de 17.400 metros cuadrados en calles como Talcahuano, Lavalle, Libertad y Sarmiento, con repavimentaciones integrales y reparaciones de losas de hormigón.
La Boca, por su parte, suma una intervención de 12.800 metros cuadrados sobre la avenida Almirante Brown y Wenceslao Villafañe, una zona de alta circulación turística y barrial.
Desde la gestión porteña destacan que el Plan Verano no solo apunta a resolver problemas visibles, sino también a anticiparse.
La lógica es intervenir ahora para evitar fallas mayores durante el año, cuando la Ciudad recupera su ritmo habitual y cualquier obra genera mayores complicaciones.
En ese sentido, la planificación busca equilibrar rapidez de ejecución con calidad técnica, una ecuación que no siempre resulta sencilla en un entramado urbano tan complejo como el porteño.
El verano, entonces, se transforma en una oportunidad clave para poner a punto la Ciudad. Mientras muchos descansan, las calles se renuevan con la mirada puesta en el futuro inmediato: una Buenos Aires más ordenada, con infraestructura preparada para sostener la movilidad cotidiana y acompañar los cambios que ya asoman en el sistema de transporte.