Defensa Civil reforzó la prevención con una capacitación clave para vecinos

La prevención dejó de ser un concepto abstracto para transformarse en una práctica concreta cuando Defensa Civil salió al encuentro de los vecinos con una capacitación técnica y preventiva que puso el foco en uno de los temores más recurrentes dentro del hogar: el fuego y sus consecuencias.

La jornada, impulsada por el Ministerio de Seguridad a través de la Subsecretaría de Emergencias, buscó brindar herramientas claras y aplicables para actuar con rapidez y criterio ante incendios y otros riesgos domésticos que, muchas veces, se subestiman hasta que es demasiado tarde.

Cada incidente que se evita es una emergencia menos que atender, repitieron los capacitadores al abrir el encuentro, una frase que sintetizó el espíritu de la actividad: anticiparse al problema antes de que la urgencia lo vuelva incontrolable.

Desde el inicio quedó claro que no se trataba solo de transmitir información técnica, sino de generar conciencia sobre la responsabilidad individual y colectiva frente a situaciones de riesgo cotidiano.

La jornada comenzó con una disertación introductoria en la que los integrantes de Defensa Civil detallaron cuáles son sus funciones estratégicas y las tareas de asistencia que desarrollan a diario en la Ciudad.

En ese primer tramo, se explicó cómo actúa el organismo ante emergencias climáticas, incendios, derrumbes o evacuaciones, y cuál es el rol clave que cumple la prevención para reducir la cantidad y la gravedad de los siniestros.

Según se remarcó, una parte significativa de las intervenciones podría evitarse con conductas responsables y conocimiento básico por parte de la población.

A partir de allí, el encuentro avanzó hacia uno de los ejes centrales de la capacitación: la comprensión del fuego como fenómeno físico y químico.

Mediante material audiovisual y ejemplos concretos, los especialistas explicaron cómo se origina una combustión, qué elementos la alimentan y por qué determinadas condiciones dentro de una vivienda —como la acumulación de materiales inflamables o una ventilación deficiente— favorecen su rápida propagación. Entender estos procesos, señalaron, es clave para saber cómo actuar y, sobre todo, cómo no hacerlo.

Uno de los momentos más didácticos fue el dedicado a la clasificación de los distintos tipos de fuego y al uso correcto de los extintores. No todos los incendios se apagan de la misma manera ni con el mismo equipo, y ese error suele tener consecuencias graves.

Durante la capacitación se repasaron las clases de fuego más comunes en ámbitos residenciales y se explicó qué tipo de matafuego corresponde en cada caso.

El bloque concluyó con una demostración práctica sobre el accionamiento adecuado de los extintores, una instancia que permitió a los vecinos familiarizarse con un elemento que suele estar presente en edificios y comercios, pero que muchas veces nadie sabe utilizar correctamente.

Otro de los temas que concentró especial atención fue el de la inhalación de humo y la intoxicación por monóxido de carbono, una problemática que se intensifica durante los meses de bajas temperaturas.

Los capacitadores advirtieron que el monóxido es un gas altamente peligroso, incoloro e inodoro, responsable de numerosos accidentes domésticos cada año.

Se brindaron recomendaciones para la detección temprana de ambientes viciados, el mantenimiento adecuado de estufas y calefactores, y la importancia de contar con ventilaciones permanentes, incluso en días de frío extremo.

En línea con los nuevos desafíos que plantea la vida moderna, la capacitación incorporó un apartado específico sobre los riesgos asociados a las baterías de litio.

Teléfonos celulares, notebooks, herramientas eléctricas y hasta monopatines y bicicletas eléctricas forman parte del día a día, pero su uso indebido o la carga en condiciones inadecuadas puede desencadenar incendios de difícil control.

Los especialistas explicaron por qué este tipo de fuegos presenta una complejidad particular para su extinción y cuáles son las precauciones básicas que deben adoptarse para minimizar riesgos, desde el uso de cargadores originales hasta evitar la exposición a altas temperaturas.

Hacia el final del encuentro, se repasaron las normas generales de seguridad y los protocolos de evacuación vigentes.

Se insistió en la necesidad de mantener la calma ante una emergencia, respetar las rutas de salida establecidas y no improvisar decisiones que puedan poner en peligro la propia vida o la de terceros.

En edificios y viviendas multifamiliares, remarcaron, conocer los planes de evacuación y participar activamente en simulacros puede marcar la diferencia entre una salida ordenada y el caos.

Más allá de los contenidos técnicos, la jornada dejó en evidencia un mensaje transversal: la prevención es una construcción colectiva que empieza en cada hogar.

Desde la correcta instalación de artefactos hasta la atención a pequeñas señales de alerta, cada acción cotidiana suma o resta seguridad.

Iniciativas como esta buscan acortar la distancia entre el Estado y los vecinos, llevando el conocimiento directamente a la comunidad y promoviendo una cultura de cuidado que trasciende la coyuntura.

La capacitación cerró con un balance positivo y con la certeza de que informar y entrenar a la ciudadanía es una de las formas más eficaces de reducir incidentes en el ámbito privado.

Defensa Civil reafirmó así su compromiso de cercanía, apostando a que la prevención deje de ser una excepción y se convierta en una práctica habitual en cada casa y en cada edificio.

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